| Ribera explica cómo el equipo ha sacado cuatro puntos jugando con uno o dos menos
En contra de los postulados de Helenio Herrera, Ribera se aferra a la lógica: «Con once se juega mejor». Pero con diez, e incluso con nueve, su Dépor ha logrado puntuar esta temporada. Ha salido airoso de dos situaciones de inferioridad numérica, y en ambas ocasiones acabó sentado el banquillo el segundo de Lotina.
Ocurrió por primera vez el 7 de noviembre en Getafe. González González se equivocó al expulsar a Riki. Corría el minuto 25, y el Dépor ganaba 0-1. Lotina vio la roja por protestar esa decisión en el 33. El conjunto coruñés contuvo muy bien al rival el resto del partido, e incluso se lanzó a la contra en busca del segundo, que anotó Filipe (min 59). Ocho minutos después, el Dépor se quedó con nueve al ver Sergio una segunda amarilla. Pero los madrileños fueron incapaces de hacer un tanto.
Dos líneas muy juntas
El guión se repitió en parte el pasado domingo. La diferencia fue que el Dépor no iba ganando y que las contras coruñesas no acabaron en gol, aunque Riki estuvo a punto de culminar una. En esta ocasión el expulsado de forma injusta fue Pablo Álvarez (min 38) y Lotina, cabreado con esa decisión, aguantó hasta el descanso, momento en que fue expulsado por darle «unos consejos» a Mateu Lahoz, según la versión del técnico, y «por protestar», según la del árbitro.
Con uno menos, el Dépor le jugó al Málaga «con dos líneas de cuatro muy juntas y el delantero más solo arriba», explica Ribera, que destaca la labor defensiva de los atacantes. «Cuando se juega así lo que da mucho aire es tener un delantero que sepa jugar de cara y aguantar el balón, que ayude a que el equipo pueda salir al ataque, y pueda hacerlo con más gente, que el partido no sea tanto de ida y vuelta. Y en ese sentido, tanto Bodipo como Riki cuando salió lo hicieron muy bien». A medida que avanzó el partido, «el punta se fue juntando un poco más a las otras dos líneas para tratar de que el mediocentro rival jugase con más molestia, sobre todo cerca de nuestra área».
Como el que resultó expulsado fue el mediapunta no hubo que reconstruir el dibujo o realizar sustituciones inmediatas. «El posicionamiento no varía excesivamente de estar con diez a estar con once, pero la inferioridad sí exige un poco más de trabajo, porque sobre todo cuando recuperas balón tienes que intentar salir, y ese recorrido de ida y vuelta te exige un poco más físicamente», apunta.
Nada nuevo para los jugadores deportivistas. En los entrenamientos de Abegondo se entrenan «aspectos de superioridad o inferioridad sin balón, se crean automatismos que después sirven para la competición». Vaya sí sirve. Cuatro puntos ha logrado el Dépor jugando con menos futbolistas que el rival, los tres de Getafe y el del pasado domingo en Málaga.
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