Mucho piloto para poca moto

DEPORTES

El vigués Jorge Casales, gran promesa del trial español, pasa a categoría júnior con solo 14 años, pero la federación lo obliga a seguir con una máquina de 125 c.c. hasta los 18

23 oct 2009 . Actualizado a las 11:50 h.

Jorge Casales ha tocado techo y ahora tendrá que estar cuatro años esperando. De poco le vale ser campeón de España juvenil y cadete de trial a los 14 años. La normativa no le le impide competir en categoría júnior pero sí cambiar los 125 centímetros cúbicos por los 250 hasta que cumpla los 18. Un muro legal que podría frenar en seco su progresión meteórica pese a la falta de ayudas económicas -su padre lo acompaña a todas partes y ejerce de mochilero- y los problemas para entrenar -su lugar de ensayo es el secreto mejor guardado para evitar las multas del Seprona.

A sus 14 años competir con los chicos de su edad ya no tiene gracia. Por eso el próximo curso dará el salto a categoría júnior, pero con una dificultad añadida. No podrá equiparse a sus rivales y pilotar una moto de 250 c.c., sino que tendrá que repetir en los 125. «Quiero pasar a la categoría júnior, aunque por reglamentación hasta los 18 años no podemos pilotar motos grandes y lo tendré que hacer con una 125 c.c., supongo que una nueva Gas Gas. El problema en júnior es que son más pruebas y la primera es en Ibiza y el desplazamiento cuesta mucho dinero, aparte de perderme varios días de clase. Además en el campeonato gallego pasaré a categoría sénior», dice.

¿No es absurdo que les obliguen a seguir en 125 c.c. hasta los 18 años? «La verdad es que sí, ya llevo tres temporadas en esta cilindrada y ahora ya no puedo mejorar mucho más, pero aún me quedan cuatro años más con ella. La verdad es que probé la moto de Antonio Alfonso (Gas Gas 250) y es una maravilla, más fácil de pilotar que la 125, porque tiene mejor respuesta de motor».

La normativa es una dificultad más en el angosto camino que tiene que superar para convertirse en el Adam Raga del futuro en el trial español. A los 14 años ya sabe de apreturas económicas.

«Soy un piloto privado, mis padres son los que vienen conmigo a las carreras, mi padre hace de mochilero y me ayudan Moto Élite y Rodamoto, dos tiendas de Vigo. Pero espero que la Federación Española siga con su equipo oficial para el año que viene y que se acuerden de mí, pero ya veremos». Por ahora no tiene ningún tipo de ayuda institucional y todos los gastos salen del bolsillo de su progenitores.

Esta temporada, que cerró el pasado domingo con el título de campeón de España cadete (paradójicamente antes lo había sido juvenil) tan solo era de tres pruebas, lo que supuso un ahorro de costes, pero una dificultad añadida. No había margen para el error: «Como eran menos pruebas tuve que ir muy fino porque cualquier fallo me apartaba del título. Me volví a medir con Oriol Noguera, igual que el pasado año, y ya nos conocemos muy bien».

«Como un delincuente»

Otro grave problema para el vigués es entrenar. Hacerlo en las zonas de monte significa correr el riesgo de una multa. «Cada día es peor. Ya no puedo salir por la zona del Galiñeiro, por donde iba antes, ahora ya hay que esconderse más. Además no podemos ir en grupo y al entrenar solo es más aburrido y peligroso. La verdad es que prefiero no decir donde entreno, porque si no voy a tener problemas. No se entiende que nos persigan como a delincuentes, si solo pretendemos practicar un deporte», sentencia con preocupación. Tiene motivos.