Lance Armstrong considera que su compañero Alberto Contador, «el mejor del mundo», tiene un problema, que «es demasiado nervioso», pero a su edad todavía puede corregirlo. En una entrevista publicada ayer por L'Equipe , el ciclista estadounidense comenta el comportamiento de Contador en la París-Niza finalizada el domingo, en la que el español tuvo que conformarse con la cuarta plaza, pese a ser el favorito.
«Tiene 25 años. Por supuesto que aún puede aprender mucho. Es el mejor del mundo. Su único aspecto negativo, y lo digo con mucho respeto, es que es demasiado nervioso. Me baso en lo que he visto en la carrera y en lo que he oído», indica Armstrong. A su juicio, no necesita ser tan inquieto, teniendo en cuenta que su equipo es fuerte y que dispone de un buen director deportivo.
De ahí que el siete veces vencedor del Tour de Francia insista en que puede aprender muchas cosas, y en particular a relajarse, y que tanto él como el técnico Johan Bruyneel pueden ayudarle durante la Vuelta de Castilla y León, en la que ambos van a coincidir del 23 al 27 de marzo.
Lance Armstrong precisa que si su equipo, el Astana, ha optado por reunirlos a todos ellos en Castilla y León es para no empezar a correr juntos en el Tour de Francia. De la ronda castellano-leonesa avanza que es importante para su formación y para uno de los suyos, el estadounidense Levi Leipheimer, del que dijo que sospecha que quiere ganar, lo que obligará al Astana a trabajar. Armstrong, que se encuentra estos días entrenándose en la Costa Azul francesa, cuenta que tiene previsto llegar a su mejor forma esta temporada al inicio del Tour de Francia, el 4 de julio, y por eso en el Giro confía en estar «al 90%». «El objetivo es hacer un buen Giro, acabar entre los cinco o los diez primeros, o en el podio si todo va bien», señala.
El campeón estadounidense tiene programado marcharse a Aspen (Estados Unidos) para entrenarse entre el final del Giro y el comienzo del Tour, y espera ser padre de nuevo entonces.
Preguntado sobre qué ha descubierto desde que vuelve a entrenarse para la competición, el corredor norteamericano contestó que «el cuerpo no responde de la misma forma cuando envejeces, aunque lo quieras. En el entrenamiento eres tú el que decides forzar. Pero en una carrera con otros cien corredores, son ellos los que deciden cuándo fuerzas. Tú no tienes nada que decidir».