Ascendió hacia Paderne o Irixoa y no se prendieron los fuegos de la barquilla
17 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.A primera hora de la mañana ya había algún betanceiro de pro que lamentaba por el Facebook perderse el evento más multitudinario del municipio. Y es no se puede ser de Betanzos y no acudir a la salida del globo de papel más grande del mundo, casi nada. Prueba de ello es que ya van 136 ediciones desde que en 1875 Claudio Pita tuvo la idea de honrar de este modo a San Roque.
Y ayer todo pintaba bien. El tiempo era favorable, «perfecto», según muchos, y las viñetas satíricas sobre el Deportivo («No vindeiro ano votaremos a ZP, con él sube todo»), la crisis y el nuevo alcalde (pidiendo que no se rompa el pacto de gobierno) fueron todo un éxito. Como siempre, hubo los comentarios del público experto que ya sabe si se hincha el aerostato a la primera o si tarda más.
«¡Ahora, ahora!», comentaban los corrillos. Y el redondo comenzaba a coger forma. Entre el público, no cabía ni un alfiler que pudiese hacer pinchar la fiesta. Y unos cuantos privilegiados preferían ver los toros desde la barrera, en los balcones que daban a la plaza de García Naveira. En total, cerca de 50.000 personas viendo el espectáculo, cifraban desde la organización. Con puntualidad británica, la familia Pita y su séquito de ayudantes comenzó a inflar el gigante de papel que tardó 35 minutos. Empezaba el espectáculo y los dibujos centraron los comentarios del público. No faltó el ritual de girarlo sobre sí mismo para que todos pudiesen ver las viñetas.
Y despegó en dirección a Paderne o Irixoa y con más de un comentario al no encenderse los fuegos de la barquilla. También con las apuestas de siempre, de si aparecerá en Coirós, en Ferrol o A Coruña. Mientras, los betanceiros no parecía que tuviesen ganas de recogerse. Todo lo contrario. Todo indicaba que la noche sería muy larga.