entrevista | josé ramón amor pan | Autor del libro «Bioética y dependencia», que se presenta hoy en A Coruña
El conocimiento de las personas en situación de dependencia social «es consustancial a mi vida personal y a mi vida académica y profesional», apunta José Ramón Amor Pan (A Coruña, 1966) autor del libro Bioética y Dependencia (Obra Social de Caixa Galicia) que se presenta esta tarde, a las 20 horas, en la Fundación Caixa Galicia. Este doctor en Teología Moral por la Universidad Pontificia de Comillas, entre otros títulos académicos, detalla que el conocimiento directo le viene «por mi madre, que sigue estando en casa» y en el académico y profesional viene trabajando desde hace años cuando en la universidad, en el departamento de Bioética, habían hecho una distribución y «me había tocado discapacidad y dependencia; llevo reflexionando sobre esto desde 1992», explica.
-¿Y alguna conclusión?
-La idea de que la dependencia no es tanto una cuestión de hecho como de valor y mientras no nos demos cuenta de ello la atención presentará numerosas insuficiencias y algunas de ellas son dramáticas.
-¿Cómo es eso del hecho y del valor?
-Que la dependencia está ahí es un hecho y todas las culturas y todas las sociedades se han tenido que enfrentar a ese hecho. La cuestión está en qué valor le damos, porque eso es lo que va hacer que lo afrontemos de una u otra manera. Y ahí es donde nos lo jugamos, y sobre todo se lo juegan las personas en esta situación.
-¿Y cómo lo afrontamos?
-Lo cuento en el libro y trato de desenmascarar una enorme hipocresía social ya que con las palabras se dice que las personas en situación de dependencia social nos importan mucho y luego los hechos lo desmienten. Tenemos una magnífica ley de dependencia, es muy buena, pero no se cumple.
-¿Algún ejemplo hay de esa hipocresía que comenta?
-Decimos que las personas independientes nos importan mucho, pero las visitas que reciben son mínimas; una de las grandes lacras es el sentimiento de soledad, de no pertenecer a la sociedad, a la familia y es que no basta ni siquiera que estén bien atendidos en un geriátrico bueno. Los geriátricos son maravillosas jaulas con barrotes de oro. La persona necesita sentirse viva y eso no se consigue si van a verla cada mes y están 15 minutos.
-¿Y la solución?
-Pasa por reconocer que las personas en situación dependencia son una parte importante de la sociedad, por un cambio de valores, que la utilidad deje de ser el valor dominante. -¿Y otros dependientes?
-El libro busca ofrecer un panorama global de la dependencia y se abordan personas con discapacidad intelectual, física, sensorial, con enfermedad mental, que en estos momentos son las grandes olvidadas, y finalmente los ancianos.
-¿De qué elementos parte?
-Arranca de la realidad, a través de los datos y experiencias vividas, y trata de elaborar una reflexión que haga justicia a esa realidad y que contribuya a solucionarla de una manera global.
-Esa solución pasa por el respeto a las personas ¿no?
-Como dice Erick Fromm estamos en una sociedad basada en el tener y no en el ser y quedan fuera de juego las personas en situación de dependencia; el 95% de los fetos con síndrome de Dow acaban en aborto, con lo que el mensaje que estamos lanzando es que no vengan a la vida. Por un lado, dicen que importan mucho, pero cuando tienes diagnostico prenatal el 95 % aborta con lo que no les reconocemos ciudadanos como nosotros.
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