El redactor del Plan General de Ordenación Municipal, Joan Busquets, salió ayer al paso de la polémica generada en torno a la adaptación de las alturas de los edificios en función del ancho de las calles previsto en el nuevo planeamiento para subrayar que «nunca he dicho, ni es voluntad del plan, que la mejora de la ciudad pase por la demolición de ningún inmueble».
En todo caso, indicó que se trata de una medida que, de mantenerse, afectaría solo a las viviendas de nueva construcción pero que «si esta fórmula de regulación parcial causa inquietud, no va a suponer ningún problema; si este punto lleva a este tipo de discusión es porque preocupa y no tiene por qué, no le demos más vueltas: busquemos otra forma», señaló el autor del PGOM en alusión a la necesidad de «coordinar la finalidad del plan con los intereses de instituciones y vecinos».
«Si el Ayuntamiento decide que la ordenación parcial ha de desaparecer, yo no tengo nada en contra», aseguró, y justificó la reforma de la ordenanza anunciada el jueves por el alcalde en aras de «reforzar la seguridad» de los ciudadanos. «La filosofía no es quitar valor a los edificios ni mucho menos», reiteró Busquets, quien también aseguró que «el PGOM no va a perjudicar a ningún vecino».
«No es una marcha atrás»
A juicio del arquitecto, la decisión adoptada por el gobierno local ante el revuelo vecinal «para mí no es una marcha atrás, es asegurar que la gente esté más tranquila, aunque en ningún momento se ha hablado de expropiar, derribar o restar valor, al contrario».
Busquets eludió pronunciarse sobre si el conflicto se reducía a la esfera política y tampoco atribuyó la polémica a intereses partidistas: «Siempre intento aplicar la autocrítica: a lo mejor es que no hemos explicado bien las cosas, hemos de explicarlo mejor», dijo.
«No vamos a construir una Coruña mejor demoliendo la Coruña de ayer, sino al revés», insistió antes de recordar que la filosofía que inspiró el plan se basa en la «recualificación» y para ello se apuesta por la rehabilitación de inmuebles, espacios públicos y la diferenciación mediante operaciones urbanísticas singulares, como sus proyectos para la zona portuaria.
En esta misma línea, el experto aprovechó para subrayar que, en el caso de A Coruña, en ese proceso de mejora de la habitabilidad urbana «los barrios juegan un papel muy importante». «La recualificación está en ellos», añadió antes de apuntar que la vida de los edificios determina, antes o después, la entrada en un proceso de reforma, de ahí que «lo que el plan trata de promover es la recuperación».
El urbanista subrayó que en la proyección de A Coruña futura su propuesta apuntaba hacia la configuración de «una ciudad con perfiles algo más bajos», y que «es cierto que algunos edificios son más altos», pero que el desnivel producido con las nuevas construcciones se solucionaría «con cierto trabajo en las medianeras». «Hay un espacio de mejora que no es caro, ni traumático, se puede resolver con sentido común y ganas». La misma fórmula vale para la recuperación de espacios públicos. «Son esas las cosas que he defendido con el nuevo plan, que establece las ideas, pero el desarrollo depende de la inversión y la voluntad de las instituciones y los ciudadanos».
Reclamó en este sentido Joan Busquets consenso para llevar a la práctica el nuevo ordenamiento. «El plan debe ponerse en práctica con acuerdo de instituciones y ciudadanos; es muy importante en Coruña -reiteró- que nos pongamos de acuerdo, que el esfuerzo de políticos y ciudadanos sea por mejorar la calidad de la ciudad y se puede hacer sin demoler edificios y sin hacer grandes inversiones».