La construcción de unas enormes columnas que soportarán el acceso al aeropuerto desde la tercera ronda deja «enterrados» a los vecinos de A Ermida, en Culleredo
30 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Desde finales del pasado verano, los vecinos de A Ermida, un núcleo de población del municipio de Culleredo, han ido sufriendo la pérdida de calidad de vida a medida que las columnas que servirán para soportar el acceso al aeropuerto desde la tercera ronda han ido aumentando de tamaño. La gigantesca obra evoluciona sobre este núcleo de unas catorce viviendas, de las que ocho están afectadas directamente por los trabajos, y que cuando estén finalizadas las actuaciones, los vecinos tendrán la impresión de vivir debajo de un puente.
Manuel Ribera es uno de los vecinos perjudicados por estas obras. «Hace tres años vinieron los de Fomento y nos enseñaron los planos del proyecto», explica. Al comenzar las obras empezaron las molestias para los residentes en la zona, porque «todos los días de ocho de la mañana a ocho de la tarde tenemos que soportar ruidos, polvo, vibraciones de la maquinaria que hace las perforaciones y también circulación de vehículos pesados», se queja Manuel.
La columna más próxima a la finca de Manuel está a unos doce metros, pero «hay que tener en cuenta que 25 metros a cada lado del viaducto no se puede hacer nada». Por esta razón Manuel Ribera pidió desde el principio la expropiación total de su finca, de unos 1.500 metros, «pero Fomento decidió que solo necesitaba la mitad de ese terreno y hasta el momento solo me pago una parte de la expropiación», explica el afectado. «Por esa razón he decidido meter este tema en el juzgado para que me expropien toda la finca o me indemnicen por la pérdida patrimonial de la propiedad», asegura Manuel, aunque sabe que el proceso es largo «y ya el abogado me dijo que seguro que hasta dentro de tres años no se sabrá nada del tema».
En similar situación están Jorge López y su familia, que interpusieron alrededor «de una docena de denuncias contra Fomento, Augas de Galicia y el Concello de Culleredo por ruidos, vibraciones e incluso vertidos de aguas sucias», asegura Jorge, que se queja de que «nos expropiaron la finca, unos 1.500 metros, y dejaron solo la vivienda y ahora nos piden 300 metros más como ocupación temporal por obras».
Valoración
La familia de Jorge López decidió pedir una valoración de su casa antes de solicitar la expropiación, «para tener una referencia de lo que nos podían pagar y sobre todo porque la plataforma del viaducto pasa por encima de nuestras cabezas y eso no ofrece ninguna confianza», se queja.
Una de las cuestiones que más sorprende a Jorge López es que «nadie haga nada», afirma. «Tenemos una columna a unos cuatro metros de casa y a veces el nivel de ruido es insoportable», comenta, «tanto que decidimos hacer una medición y en momentos puntales llegamos a los 105 decibelios». Según este afectado, decidió adoptar esta medida después de hablar con el responsable de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Culleredo, Narciso Marzoa, acerca del problema, quien le contestó, asegura, que «las obras hay que hacerlas y hay que aguantarlas».
Denuncia de APdC
Por otra parte, José Ramón Rioboo, líder de APdC, denuncia la situación de indefensión de tienen los vecinos con las obras de este acceso al aeropuerto. Rioboo explica que «en ningún momento APdC se opone al progreso, pero la situación que están viviendo los vecinos repercutirá en su calidad de vida», asegura. Rioboo considera que «en infraestructuras de estas características se deberían minimizar al máximo los perjuicios sobre los vecinos».