Los comerciantes denuncian que los vendedores irregulares «han tomado por completo» la zona
21 dic 2009 . Actualizado a las 11:40 h.«Apenas queda sitio para caminar y la gente ni puede acercarse a los escaparates porque los vendedores ambulantes se han hecho dueños de la calle Real», denuncian los comerciantes. Esta estrechez, que ya no solo afecta al paseo, sino también a las ventas, solo tiene una solución, y es que las autoridades «dejen de mirar para otro lado y hagan cumplir la ley. El presidente de la Asociación Área Obelisco, Antonio Amor, le ha trasladado esta semana esta problemática y Javier Losada le prometió que hablaría tanto con la Policía Local como con la Nacional para expulsar a los vendedores de la zona.
Los responsables de los negocios de la zona llevan padeciendo esta particular guerra con los manteros desde hace ya varios años. De hecho, ya el año pasado la Asociación de Comerciantes del Area Obelisco tomó la decisión de denunciar ante los tribunales la existencia del top manta en la zona centro. Los impulsores sostenían entonces, como ahora, que se está cometiendo diariamente una actividad delictiva sin que las fuerzas del orden eviten una situación que califican como lamentable. Uno de los comerciantes de la zona sostiene que tanto la Policía Nacional como la Local no actúan con la contundencia deseada. «Estamos hablando de gente que vende en la calle sin permiso de venta ambulante y que vende falsificaciones. Todo eso es un delito y se sigue sin hacer nada».
Los comerciantes se quejan de que la situación empeoró desde hace semanas, sobre todo sábados y domingos, pues «hay por lo menos sesenta mantas, con dos personas por cada una».
Zona habilitada
El verdadero problema reside en que los vendedores se sitúan «delante de los escaparates, vendiendo la misma mercancía que nosotros» y «además tienen la calle tomada, traen mantas muy grandes y las colocan a ambos lados de la calle, cerrando el paso a los clientes», dice Juan López, encargado de una tienda de regalos.
Todos afirman que no tienen nada en contra de estas personas, y que entienden su situación, pero «no pagan impuestos como nosotros y dificultan las ventas», por lo que creen que una posible solución sería habilitarles una zona en la «que no molesten a nadie».