«Para ir de marcha no puedo ir al aparcamiento del Orzán»

A CORUÑA CIUDAD

Cerca de cuatro kilómetros separan el barrio de Eirís de la calle Juan Flórez. Martina Paz los tiene que recorrer cada día para ir a trabajar. El camino vuelve a hacerlo a mediodía para ir a comer al final de la jornada. Martina tiene 29 años y se desplaza en silla de ruedas. Ella no conduce, pero la llevan cada mañana en coche. Estacionar el tiempo suficiente para poder bajar en una zona de carga y descarga es la única alternativa que le queda porque cerca de su trabajo no hay plazas de minusválidos para poder aparcar. «Cerca del portal hay una, pero ya está reservada. Luego hay otras dos en la zona, pero están lejos...», explica.

Pero la tarea de aparcar todavía es más complicada cuando le apetece ir a algún otro lugar de la ciudad. «No puedo ir a ningún párking subterráneo porque no hay ascensor para poder ascender hasta la superficie», comenta. La suya es una gran labor de paciencia. «Lo que acostumbro a hacer es buscar una plaza en superficie o algún puesto libre en un centro comercial, pero hay muchas veces en los que están a tope, entonces lo que hago es dar vueltas y vueltas hasta hallar un lugar en el que poder estacionar», añade.

El tiempo invertido en recorrer calles y plazas en busca de un espacio en el que poder parar y apearse es algo que tiene en cuenta cada vez que piensa en salir. «Igual tienes tres horas libres por la tarde para ir a algún lugar; al final acaban quedándose en dos porque puedes perder una hora en buscar una plaza en superficie», matiza.

Aunque ella no conduce, reconoce que la falta de plazas es algo que le afecta porque las personas que habitualmente la llevan de un lado a otro tienen que buscar estacionamientos adaptados para poder bajar con facilidad y luego ir a la calle. Algo como ir de marcha con sus amigos en la zona de copas del Orzán es una tarea complicada por la falta de plazas adecuadas. «Para ir de marcha no puedes aparcar en el párking que hay en esa zona porque no hay acceso habilitado», comenta esta joven al tiempo que pide un mayor número de espacios reservados para personas con problemas de movilidad.