Una mujer muere al caer al mar en Suevos cuando pescaba con su esposo

A CORUÑA

María José Iglesias Gosende murió ayer al mediodía al precipitarse al mar desde una roca próxima al puerto de Suevos, un lugar escarpado y peligroso al que le gustaba acudir a pescar con su esposo. Esta vecina de Arteixo de 41 años y madre de tres hijos de 11, 15 y 18 años, cayó al agua porque su zapatilla deportiva se quedó enganchada en un saliente. Su esposo estaba a escasos metros, pero nada pudo hacer. Después de intentar durante varios minutos alcanzarla para salvarla del mar, impotente y nervioso, sin móvil y seguro de que nada podía hacer sin ayuda, la buscó. Subió por un accidentado acantilado, corrió medio kilómetro por un camino embarrado hasta la carretera de Punta Langosteira, donde se encontró de frente con un vehículo conducido por una mujer que se había perdido cuando iba a recoger a su esposo al trabajo. El hombre se echó encima del coche, le explicó a la mujer lo que ocurría y llamaron al 112.

Era la una y media de la tarde. Minutos después llegaron a la zona la embarcación de intervención rápida Salvamar Mirfak y el helicóptero Helimer Galicia. Desde tierra siguieron la operación miembros de la Guarda Civil, Protección Civil y Policía Local de Arteixo, así como el 061, que tuvo que atender al marido de la víctima, que sufrió un ataque de ansiedad.

Operativo

El rescate se prolongó durante casi dos horas por lo complicado del lugar y el estado del mar, en alerta amarilla. Las olas empujaban el cuerpo sin vida de María José Iglesias contra las rocas mientras dos miembros del operativo de salvamento luchaban por alcanzarla.

Desde arriba, su esposo siguió el rescate arropado por un amigo, a una de las primeras personas que llamó para contarle lo que había sucedido. El marido de María José estaba destrozado. Durante una hora tuvo que soportar los continuos intentos de los rescatadores de llegar a la víctima. Su cuerpo aparecía y desaparecía por el empuje de las olas. Hasta que finalmente, a las tres y cuarto de la tarde, los rescatadores lograron hacerse con la víctima.

Evacuación

Se vivieron momentos de angustia en el momento en el que el cuerpo sin vida y desnudo de María José era alzado hacia el helicóptero. El piloto del Helimer, en lugar de evacuar el cadáver al Juan Canalejo o al helipuerto del muelle de Oza, consideró depositarlo en un campo próximo «para agilizar los trámites del levantamiento del cadáver». La Guardia Civil, que se ocupó en todo momento de arropar al marido, evitó que este se acercara al cuerpo sin vida de su mujer.