Fisterra acoge un encuentro nacional de mediadores de centros educativos

La Voz

CARBALLO

23 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El IES Fin do Camiño de Fisterra es uno de los pocos centros gallegos acogido a un programa del Ministerio de Educación destinado a reducir la conflictividad en las aulas por métodos hasta ahora poco convencionales.

En el centro se ha puesto en marcha un sistema de mediación. Los intermediarios son los propios alumnos, implicados personalmente en la búsqueda de soluciones para los problemas que puedan surgir entre el alumnado.

Además de participar en esa nueva experiencia, el centro acoge desde ayer el segundo encuentro nacional de conciliadores de conflictos. Son en total 50 alumnos los que intercambiarán experiencias hasta mañana, cuando finalizarán las jornadas.

Diez de los participantes son estudiantes del propio centro. Los demás proceden del IES Alto Nalón, de Asturias, del IES Montes Obarenes, de Miranda de Ebro, y del IES Portada Alta, de Málaga. En paralelo a las actividades de los alumnos, los profesores de los cuatro centros se reunirán para redactar un manual sobre la implantación de los servicios de mediación en los centros.

Ayer se inauguraron oficialmente las jornadas, en un acto al que asistieron el alcalde de Fisterra, José Manuel Traba; el teniente de alcalde, Santiago Insua; la representante de Neria, Guadalupe López; Manuel Armas, especialista en problemas de conducta; Manuel Dios Díaz, del Seminario Galego de Educación para a Paz, y Javier García, el director del IES Fin do Camiño.

Tanto Armas como López destacaron el carácter modélico del centro fisterrán. «Estáis creando una red con nuevos planes de convivencia, una red que es una extraordinaria semilla para el futuro», les dijo a los estudiantes Dios Díaz.

Falta de fondos

El director del centro, Javier García, mostró tras la presentación su pesar, dijo, por los recortes de gasto de la Consellería de Educación que condenan a desaparecer programas como el que tienen en marcha. Los ajustes en profesorado y distribución de alumnos por aula dificultarán mucho contar con el personal suficiente para seguir haciendo el trabajo. Con todo, explicó García, la intención es seguir adelante aunque sea espaciando las reuniones del equipo y reduciendo sus miembros.

La mediación, explicó, es una estrategia que funciona. El sistema se articula en tres elementos, un aula de reflexión, un aula de trabajo y un observatorio de convivencia. Son una alternativa para los casos de conflictividad que habitualmente suelen terminar con el alumno expulsado unos días.

Además de ensayar y grabar simulacros de conflictos durante estos días, los alumnos aprovecharán también para conocer la comarca y participar en diversas actividades.