El jugador bergantiñán ha alcanzado el número uno del ránking nacional y ya piensa en sus próximos retos
09 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El esfuerzo y el sacrificio de Martín Varela (Corme, 1977) le han convertido en el número uno nacional de los tenistas en silla de ruedas. Además, su mérito es doble, puesto que tiene que atender su negocio y depende en parte de las subvenciones que recibe para costearse los entrenamientos y los desplazamientos para competir. El poco tiempo libre que le queda se lo dedica a la familia, pilar imprescindible en su vida; a la fotografía y si, se tercia, a colaborar con Radio Roncudo, emisora local de Corme. Un espíritu solidario le delata ya que entrena gratuitamente a niños discapacitados además de colaborar con la Fundación sobre el Deporte y la Salud (Fedys).
-¿Cuánto tiempo lleva en el tenis?
-Tras mi accidente, mi hermano Esteban me animó a practicarlo. Entreno desde el 2003 y a partir del 2004 comencé a competir.
-¿Cómo se organiza para entrenar?
-Vivo en Corme y entreno en A Coruña, por lo que no puedo desplazarme todos los días a esta ciudad, ya que está fuera de presupuesto, así que aprovechó al máximo cuando voy: entreno de entre cuatro a cinco horas, y los demás días hago ejercicio de fondo físico.
-Es número uno nacional, dos veces campeón de Copa de España y está entre los 120 primeros tenistas en silla de ruedas del ránking internacional.
-La verdad es que no me imaginaba obtener tan pronto todo esto. Con estar entre los tres primeros nacionales ya me conformo, aunque mi meta actual es mantenerme entre los 100 primeros del mundo.
-¿Qué tipo de ayudas económicas recibe?
-Ergosaude es mi principal patrocinador. Además, recibo ayudas institucionales de por ejemplo la Fundación Deporte Galego. Pero las subvenciones no son suficientes. Solo en entrenar me gasto unos 700 euros al mes. Los viajes a los diferentes países donde se celebran las competiciones nos lo tenemos que pagar y claro, para hacer frente a todos esos gastos, necesito dedicarme a otra cosa.
-¿Cómo puede compaginar las dos ocupaciones?
-Tengo mucha suerte. Mi pareja, Lorena, y mi madre son las que me ayudan con el negocio. Mi hermano Esteban es mi preparador físico y mi hermano Santi es mi osteópata. Mi entrenador, Lorenzo Hernández, también es una figura importante para mí. Recibo un gran apoyo de la gente que me rodea y eso se nota. Rindo más y mantengo la ilusión por luchar.
-¿Qué apoyo recibe por parte de sus vecinos de la comarca de Bergantiños?
-Hace dos años, recibí el galardón al Bergantiñán del Año, pero lo más significativo fue que es un premio elegido por todas las asociaciones de la comarca, por eso le di mucho valor, porque fue la gente la que se encargó de reconocer mis logros. Además, la Asociación de Vecinos Eduardo Pondal de Corme va a organizar una cena homenaje para recaudar fondos y, más que la ayuda económica, que por supuesto agradezco mucho, constituye un honor para mí que mi pueblo, Corme, valore mi trabajo.
-¿En qué competiciones tiene pensado participar este año?
-Pretendo disputar 20 torneos, entre los nacionales y los internacionales, hasta que finalice el año. La temporada la comencé en marzo y la terminaré en diciembre con el Master.
-¿Ha sufrido alguna lesión?
-Sufro una tendinitis crónica en un codo con la que debo convivir, y una hernia inguinal desde hace dos años. Son parte de los inconvenientes de ser deportista.
-¿Cómo definiría este tipo de deporte?
-Es un auténtico espectáculo. El manejo de la raqueta y la silla de ruedas requiere gran esfuerzo físico.
-¿Qué sueños le quedan por cumplir?
-Principalmente dos. Crear una escuela deportiva adaptada a personas en silla de ruedas, porque quiero que algún día los deportistas discapacitados puedan dedicarse en exclusiva a esto, es decir, que puedan vivir del tenis. Y, por otro lado, asistir a los Juegos Olímpicos del 2012.