Serviocio recurre a personal de seguridad para la piscina ante el recrudecimiento de la huelga

AROUSA

A diferencia de las dos convocatorias anteriores, el personal que presta sus servicios en la piscina y el gimnasio municipales de Vilagarcía no ha secundado la huelga indefinida en el sector en una proporción que obligue a cerrar las instalaciones. A lo largo de la primera semana de la movilización apenas se produjeron problemas y las instalaciones funcionaron sin problema. Desde el lunes, sin embargo, la actitud de los piquetes se ha vuelto mucho más dura, lo que ha llevado a los responsables de Serviocio, la empresa que gestiona el complejo de Fontecarmoa, a recurrir a personal de seguridad para garantizar la apertura de puertas y evitar que se produzcan enfrentamientos con los empleados que acuden a sus puestos de trabajo con normalidad.

La primera incursión de los piquetes, tras el recrudecimiento de la huelga, se produjo el lunes a primera hora de la mañana. Un grupo de unas cuarenta personas, entre las que se encontraban trabajadores de gimnasios de otros municipios, se personaron en la piscina de la capital arousana. Además de increpar con dureza a los operarios que no secundaban el paro, vertieron en el acceso a las instalaciones el contenido de varios contenedores de basura e hicieron pintadas con leyendas como «Solucións xa» o «Esquiroles». Aunque la visita se repitió ayer, el complejo siguió abierto.

Cierre en Cambados

La situación de la piscina municipal de Cambados en el transcurso de la huelga de gimnasios es radicalmente diferente a la que a atraviesa el servicio de Vilagarcía. Las instalaciones cambadesas se internan en su segunda semana de cierre, con las consiguientes protestas por parte de sus usuarios.