Pese a que la imposición de multas es una medida impopular, el concejal de Seguridade Cidadá está dispuesto a seguir con esta política. Primero, porque considera que es su responsabilidad hacer cumplir la ley y velar por mejorar la seguridad vial y, segundo, porque está convencido de que es la mejor manera de concienciar a los conductores para que respeten los límites de velocidad. «Na época do PP a maior parte das multas de tráfico eran por mal aparcamento na rúa Castelao», puntualizó.
Es por ello que desde O Grove quieren explotar al máximo el servicio que la Dirección General de Tráfico ofrece a los concellos, según el cual los ayuntamientos pueden solicitar uno de los cuatro radares de que dispone la DGT con el fin de hacer controles en las carreteras del casco urbano, como mínimo una vez al mes.
El radar estuvo en O Grove en noviembre y volverá antes de que acabe el año. En los ocho días que estuvo el mes pasado, del 17 al 24 de noviembre, se realizaron 137 denuncias en las calles Xoán XXIII, Teniente Domínguez y avenida de Portugal.
La limitación en estas calles es de 50 kilómetros por hora pero en uno de estos controles se detectó un vehículo a 107 kilómetros hora, lo cual le valió una sanción de 600 euros y retirada de seis puntos de carné. También se denunció a varios conductores por superar los 91 kilómetros por hora, los cuales se enfrentan a sanciones de 380 euros y retirada de 6 puntos.