Miembros del cuerpo municipal presentaron quejas sindicales ante una situación que califican de «absurda»
07 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El anterior gobierno local de Vilagarcía reforzó, en su día, el departamento de la policía local con dos operarios procedentes de la brigada de servicios. Su misión era llevar a cabo tareas ajenas, aunque complementarias, a la labor policial, como el pintado de señalizaciones o el manejo de conos y vallas. Lo que nadie podía prever es que este personal de apoyo acabaría teniendo en sus manos el radar móvil que la Jefatura Provincial de Tráfico cede a los ayuntamientos para la realización de controles de velocidad en casco urbano. Hasta ayer, día en que la alcaldesa, Dolores García, dio instrucciones de atajar semejante práctica.
Han sido varias las ocasiones en las que uno de estos operarios de servicios ha conducido el vehículo de la Dirección General de Tráfico. La última tuvo lugar este martes por la tarde, cuando el funcionario estacionó el automóvil de la DGT en plena recta de Rubiáns, uno de los lugares más conflictivos de Vilagarcía por lo que respecta a las infracciones de velocidad.
Esta forma de actuar suscitó diversas críticas de los propios agentes municipales, que han presentado quejas ante la jefatura local a través de sus representantes sindicales. Hasta ahora, sin embargo, sus reclamaciones no habían surtido efecto.
Los policías consideran que confiar este tipo de cometidos a personal en absoluto especializado constituía una «intromisión absurda e incomprensible». Máxime en un momento tan delicado, con la ciudad padeciendo una inusitada ola de atropellos, y teniendo en cuenta que el catálogo de la capital arousana suma 53 agentes, varios de los cuales han cursado el seminario de control de radares que imparte la Axencia Galega de Seguridade y disponen, por lo tanto, de formación específica.
Axencia Galega de Seguridade
Consultados varios expertos de la Axencia Galega de Seguridade, la verdad es que no parece existir un criterio unánime con respecto a las competencias legales que un operario cualquiera puede tener o no para manejar un dispositivo de estas características. Lo que sí está claro, en opinión del centro de formación, es que, «en buena lógica», es recomendable que sea un agente quien lo haga, siempre que sea posible. En este sentido, no parecen darse en Vilagarcía circunstancias que obliguen a recurrir a personal ajeno a la policía para ello.
Las instrucciones dictadas ahora por la regidora son rigurosas al respecto: debe ser siempre un agente del cuerpo municipal quien opere con el vehículo, salvo casos justificados y claramente excepcionales.