| Un campo de ensayo
Los proyectos que se estudian en el laboratorio de Biocarburantes de Galicia (Bgal) pueden tener dos diferentes aplicaciones. Lo que une a esas diversas opciones es el ambiente en que se estudian, ya que la sensación de trabajo parece la misma que la de un centro dedicado exclusivamente a la investigación.
Una de las vertientes más explícitas del proceso puede ser la apuestas por las energías renovables. Así lo explica Rubén Pérez, uno de los responsables de la planta, que además destaca un asunto de especial relevancia en estos meses: los proyectos de energías renovables encuentran más salidas porque parecen más viables en estos tiempos de crisis.
Por otro lado, afirma que la planta, cuando empiece a funcionar, podrá resultar ventajosa para los agricultores y ganaderos: los residuos que se traten en la planta tendrán un menor coste para los titulares de las explotaciones del que tienen en estos momentos.
Por otro lado, la elección de la mencionada localidad del concello coruñés de Curtis no es casual. Por un lado, en la parte del capital hay una importante presencia gallega; por otro, agrega Pérez, la legislación europea va introduciendo la necesidad de un mayor respeto ambiental.
Seis millones
Los plazos que maneja Bgal, que en estos meses aporta técnicos y sede para estudios preliminares, apuntan a que la planta funcione el año próximo tras una inversión de seis millones de euros.
Pero las consecuencias parecen encaminadas a otro tipo de resultados. Alberto González, que realiza trabajos dentro del apartado de I+D, afirma que con este sistema se consigue dar más valor a los residuos agrícolas.
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