Si los compromisos de los partidos mayoritarios se hubiesen cumplido, la carretera Barreiros-San Cibrao, compensación parcial al desvío de la autovía del Cantábrico hacia el interior, debía llevar meses abierto porque, inicialmente, el final de las obras se preveía en el horizonte del año 2007.
No solo no ha sido así sino que ni siquiera está definido el trazado de lo que, en un futuro, puede ser una autovía. Puede ser porque la propuesta elaborada por Fomento para su recorrido ha suscitado innumerables críticas de colectivos ciudadanos y de Concellos, plasmadas en alegaciones.
En las preguntas que ha dirigido al Gobierno central, Jorquera quiere saber si ya las ha resuelto, si es «consciente del enorme impacto sobre un conjunto único en el románico peninsular» y, sobre todo, si está dispuesto a variar el trazado.
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