El Chad Band partió ayer de Foz en dirección a la escuela que la Consellería de Pesca tiene en la localidad pontevedresa de Marín, donde procederán a rematar unos trabajos de restauración que se iniciaron ya en el verano de 2004, hace alrededor de un lustro, en unos astilleros de Foz y con la participación de alumnos de varios países del mundo, que acudían para participar en las labores de recuperación, dentro de los campamentos de verano que organizaba la Administración.
A Foz llegó la embarcación desde Vilagarcía por carretera y de Foz se marchaba también por vía terrestre, en una plataforma que se desplazó a la villa para trasladarlo hasta Marín. En las tareas de izado participaron también buzos y dos grúas.
El alcalde focense, García Rivera, explicaba ayer que el traslado se retrasó más de lo previsto inicialmente debido al mal tiempo que hubo en las últimas semanas, que impedía realizar los trabajos. La intención del regidor es que vuelva a Foz una vez se concluya su rehabilitación para utilizarlo para fines didácticos, concretamente, para que los estudiantes puedan realizar singladuras por la costa mariñana entre mayo y octubre: «Penso que é o mellor destino que se lle pode dar a un barco que estivo ligado o narcotráfico», señalaba Rivera.
Narcobarco
Se refería así el alcalde a la historia negra que tiene tras de si el Chad Band , que fue apresado en el año 2001 con más de tres toneladas de hachís a bordo. Una vez decomisado el barco a los narcotraficantes el juez Váquez Taín lo entregó a la asociación Alar y esta finalmente lo cedió primero para que se realizasen cursos de verano, esos cursos que se impartieron en Foz, y luego al Concello de Foz para que lo destine a fines dicácticos.
Rivera señalaba ayer que el Concello no tenía capacidad para finalizar los trabajos necesarios para ponerlo en condiciones de navegar, por lo cual gestionó la reparación con la Consellería de Pesca que, señaló, aceptó llevarlo a su escuela de Marín.
Un patrón
También expresó el alcalde focense su intención de recabar en la Consellería de Traballo la colaboración necesaria para contratar, cuando llegue el momento, un patrón de barco que se encargue de realizar esos viajes educativos.
Lo que ha sido imposible de cuantificar es el coste económico que han tenido las labores de reparación que se han realizado hasta el momento, ni a lo que ascenderá finalmente la inversión realizada para poner en condiciones el barco. En tiempo sabemos que llevan cinco años y es de esperar que no se tenga que esperar otro lustro para ver al Chad Band navegando por la Ría de Foz y por la costa mariñana.