La mayoría de los pasos elevados de peatones sobrepasan la altura legal

La Voz

A MARIÑA

Casi nadie parece cuestionar su contribución a la mejora de la seguridad de los peatones, pero también abundan quienes protestan por los daños que muchos de ellos pueden ocasionar en los vehículos. Los pasos elevados de peatones proliferaron durante los últimos años por distintas poblaciones de la comarca. Merecieron críticas y elogios, hasta el punto de que en algunas localidades no dudaron en bautizarlos despectivamente con el nombre del regidor que los implantó. Hasta el pasado día 30 de octubre no había ninguna norma que los regulase, pero el Ministerio de Fomento ha tomado cartas en el asunto. Un sondeo aleatorio realizado en diferentes localidades mariñanas confirma que la mayoría sobrepasan la altura legal. Por tanto, los concellos tendrán que modificarlos.

Las nuevas dimensiones

Pensados para obligar a los automóviles a reducir la velocidad, lo cierto es que algunas asociaciones de automovilistas llevaban tiempo quejándose por la falta de regulación de los pasos elevados de peatones. Atendiendo a sus denuncias, desde este mes, Fomento ha definido sus dimensiones máximas. No podrán superar los diez centímetros de altura, su longitud máxima será de cuatro metros y las rampas de subida y de bajada dependerán del límite de velocidad establecido en cada zona, pudiendo oscilar entre un metro y 2,5 metros de longitud. La legislación también establece que, necesariamente, han de construirse en hormigón o en material asfáltico.

Ante la posibilidad de que incluso puedan ser sancionados económicamente, a los concellos mariñanos que ya cuentan con pasos elevados de peatones no les quedará más remedio que ir modificando los que no se ajusten a la normativa en vigor. No ha sido posible averiguar si está marcado un plazo para cambiarlos, aunque lo cierto es que, con la Ley en la mano, quien se sienta perjudicado por los que no cumplen la legislación tiene la opción de denunciar al titular de la vía.

Las mediciones realizadas por la fotógrafa en las seis muestras que ilustran esta información indican que, generalmente, los existentes superan la altura máxima. También ha constatado que la mayoría tienen rampas más cortas de lo permitido; entre otras razones porque fueron construidas así con el propósito de obligar a los conductores a reducir la velocidad, ya que cuando accedían a ellos sentían movimientos bruscos en el vehículo. Los que se coloquen a partir de ahora ya tienen que cumplir la normativa.

Queda por ver cuánto tardarán los concellos mariñanos en adaptarse a la nueva normativa. Los conductores confían en que disminuya el riesgo de daños en sus coches y los peatones, en que los automóviles sigan teniéndolos en cuenta para cruzar con tranquilidad.