Medio Ambiente reconoce que las obras públicas dañaron las playas

Xavier Lombardero

A MARIÑA

El diagnóstico del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino sobre los sistemas dunares de A Mariña luguesa, como ocurre con muchos otros gallegos, no deja duda: sufren fuertes alteraciones por diversas obras públicas y actividades privadas. Y ni siquiera se salvan algunas instalaciones recientes, como las pasarelas de maderas para evitar pisar las dunas. De los once sistemas dunares mariñanos, apenas dos, San Román y Esteiro, se salvan.

El mayor es el de Covas (Viveiro). Con 843 metros de largo, abarca 200.000 metros cuadrados, pero es frágil e inestable debido a las graves alteraciones que ha sufrido, canalizaciones, rellenos y ampliaciones del puerto. «La dinámica actual nada tiene que ver con la flecha arenosa que se mantenía con los aportes marinos y fluviales del río Landro. La ampliación del puerto de Celeiro también tiene efecto negativo pues reduce el aporte de arenas y deja más expuesto al efecto erosivo de viento y mareas el extremo occidental de la playa. La duna se halla más estabilizada en el extremo oriental, donde crece una duna primaria interesante y la duna secundaria presenta mayor continuidad», reza el informe encargado por el ministerio con fecha de abril pasado, que desataca la desestructuración de la playa, con más arena junto al espigón y pérdida al otro extremo, en Os Castelos.

Las críticas también alcanzan el paseo trasero de la playa y los numerosos accesos y caminos transversales al arenal y paralelos al paseo, que deberían ser restaurados y pasarelas elevadas que permitan el movimiento de arena y crecimiento de la vegetación. En el análisis de estas playas dunares, no solo pesa su valor como hábitat para la flora y fauna, un importante valor ecológico que hay que preservar y recuperar, sino también su importante papel como defensa de costa frente a los embates del mar (como se vio con los últimos temporales) para evitar que alcance los bienes que los las rodean. Aparte del valor como zona de esparcimiento social y uso público.

La de Covas no es la única con un funcionamiento o dinámica anormal. Otra de las mayores playas (823 metros) que parece haber sido muy mal gestionada es la de San Miguel de Reinante pues la carretera y el paseo asociados han alterado la dinámica natural de la duna, que se formó al depositarse sedimentos tras la Punta do Castro, que actúa de barrera para los vientos del nordeste. Sin embargo, los cantos rodados hoy al descubrieron en el oeste indican un escaso aporte de arenas en la actualidad, según el inventario dunar de Lugo. «La erosión que presenta el sistema dunar puede deberse a diversas causas que deben ser investigadas, podría tratarse de un proceso natural causado por cambios en la intensidad de los vientos dominantes o podría estar actuando algún factor antrópico que reduce el aporte de arena o la capacidad de fijación de la duna primaria», dicen..