La ferrería de Bogo, ubicada en Vilameá, en las inmediaciones del río Reigadas, fue construida en el año 1534 por el hidalgo Pedro de Miranda. Tras múltiples avatares fue reconstruida en el siglo XVIII, coincidiendo con una subida en el precio del hierro. A esta época corresponde el complejo que se conserva. La que llegó a ser una de las herrerías más importantes de Galicia, con en torno a un centenar de empleados, fue pasto de las llamas.
El recinto fue rehabilitado por la Xunta para convertirlo en un complejo etnográfico. El 14 de octubre de 1993 la Consellería de Presidencia e Administración Pública licitó y financió la restauración, con el compromiso de que fuese explotado turísticamente al menos durante quince años. La inversión rondó los cuarenta millones de pesetas de entonces.