China y su modo de estar
Opinión
14 Dec 2005. Actualizado a las 06:00 h.
AYER se inauguró en Kuala Lumpur la primera cumbre del Asia Oriental, con la asistencia de los diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) y la incorporación de China, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y la India. El escenario representa casi el 50% de la población mundial, y el argumento de la obra ha sido saludado en algunos medios como el amanecer de una nueva Asia. Otros han señalado que, a mitad de camino entre el optimismo y el pesimismo, ya es bastante que las naciones convocadas hayan alcanzado el acuerdo de reunirse y terminen la reunión con la idea de reunirse de nuevo. La cumbre de Kuala Lumpur es novedosa tanto por los congregados como por los que se han quedado al margen de este amanecer y sin asistir siquiera como observadores en vivo y en directo a lo que en esa reunión se diga y no se diga, es decir, la Unión Europea y los Estados Unidos. Rusia también se ha quedado fuera, pero con su presidente como hombre que pasaba por allí, y con una capacidad de información tan privilegiada como lo son sus relaciones con China, cuyo primer objetivo al organizar la cumbre fue que Estados Unidos quedara al margen. Si alguien piensa en la versión china de la doctrina Monroe, no se pone tan fácil quitarle la razón. China nunca haría explícita una interpretación asiática del lema «América para los americanos» que en su día acuñó Monroe, pero nada persigue con más ahínco que el sentido de su traducción más adecuada: «Asia para los asiáticos», aunque se vea en la obligación de admitir que Japón, la India, Australia y Nueva Zelanda acudan a Kuala Lumpur con su propia versión del mismo lema. Parece, por otro lado, que China está dispuesta a competir, y nada indica que lo esté haciendo mal. Se acaba de saber que ya supera a Estados Unidos como proveedor mundial de alta tecnología para la información y las comunicaciones. El desarrollo alcanzado en su provincia de Xinjiang, al otro lado del desierto de Taklamakan, entre Mongolia y Pakistán, ha puesto la explotación del gas y del petróleo de la zona al servicio de la creación de unas capas de clase media cuyos niveles de prosperidad están difuminando (en la medida en que se pueden decir estas cosas) bastantes de los motivos para la insurgencia por parte de las diversas minorías musulmanas. Y, en el otro extremo del país, las recientes elecciones en Taiwán han puesto en evidencia la escasa musculatura del independentismo nacionalista, o el pragmatismo de Formosa. En cuanto a la oposición democrática en Hong Kong, acaba de hacer pública la moderación de sus pretensiones. En lo que se refiere al poliédrico conflicto coreano, China sigue dispuesta a gastar tiempo, dinero y mano izquierda en la consecución de soluciones multilaterales. Y en otro orden de cosas, no menos significativo, ahí están los permisos concedidos a las universidades de Nottingham y Liverpool para abrir sendos campus en los que las organizaciones estudiantiles ya no están bajo el control de las juventudes comunistas. Es el nuevo modo de estar chino. La conclusión de la cumbre proporcionará una idea en cuanto a su modo de ser a partir de ahora mismo.