Abel Caballero contrató de palabra para el Concello de Vigo la obra de Silverio Rivas, que cobrará con un año de retraso 180.000 euros
07 nov 2011 . Actualizado a las 11:21 h.Vigo celebró el año pasado su bicentenario como ciudad en medio de la polémica por el retraso en la conmemoración. Un despiste del gobierno local trasladó a octubre una efeméride de la que se cumplían doscientos años en el mes de marzo. El plato fuerte consistió en la colocación de una escultura del cambadés Silverio Rivas en una plaza de nueva creación junto al Concello, que fue bautizada como del Bicentenario. Un año después, la junta de gobierno local acaba de autorizar el pago al artista y así se ha sabido que en su momento la obra fue encargada sin suscribir contrato alguno. En otras palabras, que el alcalde vigués acordó su ejecución de manera verbal, por lo que tampoco existe constancia del precio que pactaron.
La factura presentada por Rivas asciende a 180.000 euros, que se supone recibirá en breve. Sin embargo, el proceso estuvo en todo momento salpicado de irregularidades, ya que la recepción de la obra se aplazó desde octubre del 2010, cuando se colocó, a junio del 2011. Después tardó todavía varios meses en presentar la factura en las dependencias municipales.
Se da la circunstancia de que si la contratación se hubiera hecho siguiendo los trámites establecidos no hubiera habido problema alguno. Según explica el interventor en su informe, el Concello disponía el año pasado de una partida con fondos suficientes para acometer este proyecto. En cualquier caso, el coste de la plaza fue superior a los 180.000 euros de la escultura. A esta cifra es preciso añadir al menos otros 130.000 euros, que corresponden al acondicionamiento de la rotonda donde se ubicó, la instalación de la fuente que sirve de basamento y la señalización horizontal para los vehículos.
Aunque el interventor municipal ha dado vía libre al pago de la escultura, en su informe destaca que se hizo sin fiscalización previa y con total falta de procedimiento. Otro técnico municipal, ajeno a Intervención, justifica esta contratación directa sin expediente alguno por tratarse de una actuación muy concreta que responde a las peculiaridades artísticas del autor de la obra.