El padre Carlos emitía ayer un comunicado en el que salía al paso de las declaraciones del alcalde en un medio televisivo «en las que vomitaba mentiras, desprecio y dudas sobre la obra social en el albergue Juan Pablo II de las Misioneras del Silencio». El portavoz de la institución manifestaba «que las Misioneras del Silencio están habituadas a limpiar vómitos, porquerías, orines, defecaciones y miseria». En su nota añade: «Si me pide que desvele la proposición que nos hizo en su día por medio de un concejal educadísimo, también lo hago y le puedo decir que en ese momento no habíamos pensado nunca en esta decisión que tomamos ahora, máxime cuando aquellos momentos eran de plena campaña electoral».
Recuerda que en el escrito que presentaron a los medios de comunicación el pasado sábado día 1 «no encontrará ni un solo punto donde se politice esta decisión, ni que dé origen a que otros lo hagan». Muy al contrario, dice, «ese comunicado se escribe en clave de caridad, igual a amor y si el alcalde se disculpa, nosotros le daríamos un abrazo amoroso». «Doy gracias a Dios por haber entregado a los medios de comunicación que asistieron la memoria del albergue correspondiente al año 2009, indicándoles que en el 2010 los servicios aumentaron un 10%. Esperando no tener que puntualizar nada más, declaro: Merece la pena ser bueno», concluye.
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