Fracasó el nuevo intento de precintar tres de las instalaciones de la planta de hormigón del grupo JCA en Porto Cabeiro, Redondela. En anteriores ocasiones, empleados de la empresa rompieron el precinto al poco de marcharse la policía. Ayer, los agentes se encontraron cerradas las puertas de la planta, con lo que no pudieron entrar y precintar la mezcladora, una edificación y los equipos recicladores que la empresa instaló sin la preceptiva licencia.
Sobre la planta en su conjunto pesa, además, una orden judicial que obliga a clausurar la actividad.
El aLcalde dictó la resolución el pasado día 13. Es la primera que firma Javier Bas. «Me enfrento a esta situación por primera vez», dice el regidor redondelano. «Lo que podemos hacer, lo estamos haciendo. Es la única arma que podemos utilizar», añade.
Sobre la actuación del Concello para cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza que ordena su clausura, Bas dice que no es un «tema sencillo».
La resolución hace referencia al informe de la Policía Local sobre la rotura de los precintos colocados el pasado 1 de abril. El Concello fijó un nuevo plazo para las 10.30 horas de la mañana de ayer.
Según afirma el vecino que lucha desde hace años para que la empresa traslade la planta, hasta pocos después de las diez había actividad en la hormigonera y las puertas estaban abiertas, aunque los camiones durmieron fuera. El Concello había comunicado la resolución al empresario la semana pasada.
La policía no tiene claro si el cierre responde a una estrategia del propietario o coincide con el día de descanso de la construcción. El Concello tendrá que volver a notificar a la empresa y también dar cuenta al juzgado, que fue el que ordenó la actuación.
El citado vecino, por su parte, muestra su «más profunda decepción» con el nuevo alcalde. «Lejos de manifestar la intención de ejecutar la sentencia que obliga a la clausura total de la actividad, se ha presentado escrito ante el juzgado a fin de evitar y demorar dicho cumplimiento», afirma.