Los problemas que asolan a los clubes vigueses de élite por la crisis se cobran otra víctima colateral: el Vigo Voleibol. Las negociaciones entre el club que preside Guillermo Touza y la empresa Uorsa, que les ha patrocinado los dos últimos años, no han fructificado, por lo que el equipo de la Superliga se queda sin sin su patrocinador principal.
En este caso no afecta inicialmente a la intención del club de salir a competir en la máxima del voleibol español, ya que se tomó la decisión de inscribirse independientemente de lo que ocurriese con el patrocinador. Pero sí que deja en el aire el presupuesto para la próxima temporada, que ya se había reducido, y que ahora será muy difícil de cubrir.
El objetivo de la entidad es reducir costes, pero al mismo tiempo tratar de hacer una plantilla competitiva que le permita mantener la categoría. La directiva no se rinde y trabajará en la búsqueda de apoyos privados que le permitan afrontar los gastos de la temporada.
No será la primera vez que el Vigo Voleibol salga a competir en la máxima categoría sin un patrocinador, aunque a medio plazo parece una situación insostenible. El club asume que las ayudas institucionales son limitadas e insuficientes para completar el presupuesto. Esperan que sus gestiones fructifiquen.