La líder del PP trata de garantizarse el cargo por si no logra la alcaldía
03 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Corina Porro quiere cambiar de silla. Aspira a regresar a la primera planta del edificio de la Praza do Rei y abandonar el despacho de la plaza de la Estrella. Pero tal vez no consiga recuperar el cargo de alcaldesa de Vigo, que ya ejerció entre el 2003 y el 2007; así que, mientras lo intenta, retendrá su puesto de presidenta de la Autoridad Portuaria. Fuentes del entorno más cercano de la candidata del PP confirman que su intención es no dimitir de su cargo al frente del Puerto hasta después de las elecciones.
Eso, si gana. Porque si pierde nada la obligaría a marcharse de la Autoridad Portuaria en vez de quedarse cuatro años en la fría oposición a Abel Caballero. Allí inició este mandato hasta que presionó a su partido para huir hacia el caluroso virreinato del Puerto.
Según el entorno de la líder popular, su plan para no dejar el cargo antes de las elecciones cuenta con la complicidad de la dirección del PPdeG. El propio Feijoo le ha dado su beneplácito. Pero ni en Vigo ni en Santiago quieren hacerlo público. Tanto es así que, en una rueda de prensa de finales de febrero, Porro se hizo la remolona cuando los periodistas le preguntaron cuándo pretendía abandonar su cargo: «De momento, no», dijo. Pero no quiso aclarar cuándo firmará su renuncia voluntaria, a pesar de que hace meses que decidió que no sería antes del 22 -M.
No es, por tanto, una decisión que haya tomado de manera arbitraria. Tampoco es inédita. Porro se inspira en su antecesor como líder del PP vigués. A Juan Corral lo vieron en su despacho del Puerto a primera hora de la mañana del lunes, 14 de junio de 1999. El día anterior, Lois Pérez Castrillo había sido elegido alcalde de Vigo y él era el perdedor de las elecciones. Claro que, un mes después, el partido obligó a Corral a firmar su dimisión. Nada impide que si los resultados del 22 de mayo son similares a Corina Porro le pueda pasar lo mismo.
De aquí a entonces la campaña electoral se antoja intensa. El último barómetro electoral de Sondaxe para La Voz dejaba al PP en una horquilla de 13-14 concejales. Es la diferencia entre entrar o no entrar en el edificio de la Praza do Rei con el bastón de mando. En otras palabras, que puede ser Porro la alcaldesa, pero también Caballero. Las encuestas internas de los populares confirman la situación de empate virtual, unos datos que provocan inquietud en todos los partidos.
En este contexto, el PSOE y el BNG pueden explotar fácilmente la permanencia de Porro en el Puerto como una muestra de inseguridad y un deseo de amarrar su actual cargo público por si se repite el resultado de hace cuatro años. Más todavía, su íntimo enemigo, Abel Caballero, puede exhibir su renuncia al Puerto en el 2007 como muestra de cómo batallar por la alcaldía sin paracaídas. Pero Porro no quiere jugársela.