La escasa sensibilidad se comprueba desde el puerto hasta las afueras
01 abr 2011 . Actualizado a las 11:52 h.El muelle más antiguo del puerto, una de las plazas más emblemáticas de la ciudad o, simplemente, un cartel informativo nos permiten aproximarnos al tratamiento que los diferentes gestores públicos hacen del patrimonio histórico en Vigo. La situación ha mejorado en los últimos años, pero no en el grado deseado. Si no, cómo se entiende que Abel Caballero cambie por su cuenta y riesgo el nombre de la alameda e invente la Alameda de Compostela, que como todo el mundo sabe se encuentra en la carballeira de Santa Susana, en ciudad del Apóstol. Claro que quien quiso ver calzadas romanas donde los expertos le mostraban otras realidades, niega que el Marco haya sido una cárcel o que Alcaldía sea una institución más antigua que Concello o Ayuntamiento.
¿Alguien se imagina tapiar una ventana de la catedral de Santiago porque se dejó de utilizar? Salvando las infinitas distancias, el muelle más antiguo del puerto de Vigo, el de acceso al Náutico, ha sufrido un nuevo relleno, esta vez en sus antiguas escaleras de acceso a la lámina de agua. Cualquier sociedad avanzada mimaría el origen de su principal fuente de riqueza. El puerto, que dirige Corina Porro, ha realizado en las escaleras ya inservibles de la dársena de A Laxe.
No hace mucho tiempo, Santiago Domínguez anunciaba a bombo y platillo un programa de identificación de monumentos y lugares históricos y emblemáticos de la ciudad. Una vez anunciado, la cuestión pierde interés y ya no se controla si el programa cumple su finalidad por el crecimiento de una plantas próximas. El ejemplo se puede ver en la Praza de A Pedra, donde se intuye la existencia de una placa informativa tras unas plantas y ante la presencia de un contenedor de basura.