Una iniciativa que tiene sus antecedentes en las grabaciones realizadas por los propios vecinos

La Voz

VIGO

04 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El empleo de cámaras de vídeo para vigilar las calles de A Ramallosa durante los domingos por la tarde es algo que en alguna ocasión han hecho los propios vecinos, enfadados por la impunidad con la que suelen actuar muchos vándalos.

A un joven de 19 años no se le ocurrió otra cosa el año pasado que ponerse a tirar los bloques de piedra que forman parte de la estructura del puente romano de A Ramallosa. Los otros jóvenes que le acompañaban ni se inmutaron ante esta fechoría. Lo que no sabían es que un vecino grabó toda la escena con su cámara de vídeo de bolsillo y la entregó a la Guardia Civil. Gracias a esta prueba, los agentes pudieron identificar al joven, detenerlo y ponerlo a disposición judicial.

El nuevo sistema de videovigilancia que se pondrá en marcha pretende «cazar» a otros gamberros o, por lo menos, hacer que las cámaras sirvan como elemento disuasorio.

«Esta inversión que realiza o Concello de Nigrán pretende dar resposta aos moitos inconvintes que están sufrindo os veciños e veciñas de A Ramallosa polo aumento do vandalismo e polo tanto un paso máis de cara a mellora da calidade de vida dos nosos cidadáns», valoraba ayer el portavoz del gobierno municipal, Juan González.

Problema de seguridad

La situación problemática que se atraviesa en A Ramallosa ha sido motivo de análisis en numerosas reuniones de la junta de seguridad en la que el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández, se reúne con los regidores locales y responsables de las fuerzas del orden para ver cómo está funcionando la seguridad ciudadana.

A pesar de haberse incrementado la presencia de patrullas de policía en la zona afectada, para los vecinos directamente implicados continúa siendo escasa.

El gobierno municipal recibió recientemente las críticas del portavoz de la formación Unión Centrista de Nigrán por este motivo. Antonio Fernández Comesaña exigió al gobierno que resuelva urgentemente el grave problema de seguridad ciudadana y de ruidos, a causa de los altercados protagonizados por jóvenes a la salida de la discoteca.

Los vecinos también dicen sentir impotencia y rabia, ya que a los escándalos, peleas, ruidos, daños y destrozos en el mobiliario urbano se suman también la rotura de cristales en portales de los edificios, el esparcimiento de basura, botellas rotas y cristales a lo largo de toda la calle, «lo que da una imagen deplorable y tercermundista, impidiendo el descanso a los vecinos de la zona», afirmó el portavoz independiente.