Como en todo acto público que se precie, en la celebración del Bicentenario de Vigo no faltaron las anécdotas. Llegaron de la mano, o mejor dicho de la boca, de un vecino, quien en plena inauguración de la escultura de Silverio Rivas gritó al alcalde: «Caballero, embustero, dónde está Moneo», o «Caballero, dónde están Nouvel y Moneo», en referencia a los dos proyectos encargados por el regidor a los citados arquitectos, el primero de ellos cuando estaba al frente del Puerto y el segundo ya desde la Alcaldía. Este último de Moneo pretende derribar el actual Concello y ordenar todo el entorno, incluido el espacio de la rotonda inaugurada ayer.
El ciudadano, que estuvo en todo momento flanqueado por policías vestidos de paisano, recriminó en otra ocasión al alcalde por no hablar bien en gallego, momento en el que sus simpatizantes le increparon y estuvieron a punto de llegar a las manos. Al final, todo quedó en un susto, y el vecino que discrepaba abandonó el lugar al comprobar que la cosa se ponía fea y que le echaban la mano al cuello.
Posteriormente, los actos celebrados en el auditorio del Concello, transcurrieron con normalidad, aunque vigilados muy de cerca por agentes de la Policía Local para evitar que se produjeran nuevos altercados entre tantas autoridades.