La fortaleza de O Castro fue declarada bien de interés cultural en abril de 1949 para garantizar su protección. Ello no impidió que el Concello autorizase en 1975 la construcción del edificio Montemar que posteriormente devino en lo que durante más de tres décadas se ha conocido como restaurante El Castillo. En este tiempo además sufrió ampliaciones no autorizadas, según diversas fuentes.
La Ley de Protección del Patrimonio Histórico establece que donde existan bienes de interés cultural es preciso elaborar un plan especial de protección del monumento. De esta forma se fijaría su consolidación estructural y la forma de conservación y puesta en valor.
El Concello vigués lleva años anunciando la elaboración de un plan director de O Castro que cumpliría esta función y además regularía el conjunto del monte. Pese a ello el citado documento no ha visto la luz y tampoco se espera que ello ocurra en un plazo próximo.
En el supuesto de que finalmente se elabore todas las partes dan por seguro que establecerá la eliminación de las construcciones pegadas a la muralla, por lo que el Concello prefiere lograr una salida previa en el caso de El Castillo para evitar polémicas posteriores.
La anterior responsable de Patrimonio Histórico, la nacionalista Elena Maure, informó en 2008 a la oposición que se iba a redactar de inmediato el plan director y que sería ambicioso ya que establecería los usos de todo el monte. Para ello el presupuesto municipal consignaba una partida de 200.000 euros, por lo que se iba a convocar un concurso para su adjudicación a una consultora.
Tras la marcha de Maure el pasado año llegó Dosio Álvarez a la concejalía e igualmente asumió la urgencia de elaborar el citado plan. Sin embargo, se produjo un conflicto de competencias en el seno del gobierno: los socialistas reclaman voz en el asunto ya que gestionan los jardines del monte y los nacionalistas son los titulares del patrimonio. La realidad es que en 2010 el plan director sigue sin ver la luz.