06 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
La alimentación idónea para esta época del año tiene que ser más ligera, suave y fácil de digerir que la del resto del año, ya que «el organismo está sobrecargado por el calor desde el punto de vista cardiovascular», según García Mayor. Así, es fundamental que la dieta sea rica en frutas y verduras y, sobre todo, resulta imprescindible no descuidar la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación. Un adulto debe beber entre litro y medio y dos diarios de agua.