Los profesores viajan con los alumnos de excursión para que conozcan la cultura española y degusten productos típicos
14 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En la Facultad de Filología y Traducción del campus de Vigo se imparten unas clases de español para extranjeros. Los cursos tienen una duración de dos semanas, o lo que es lo mismo, 40 horas.
Una de las profesoras, María Méndez, se encarga de que entiendan y aprendan conceptos nuevos de nuestra lengua. Añade que el perfil de los estudiantes es muy diverso. Por mayoría son casi todos Erasmus. Algunos de ellos se casan con gallegas, por lo tanto, se apuntan al curso para mejorar su nivel de español. «A los portugueses e italianos no les cuesta tanto, pero a los turcos y polacos sí, aunque estos últimos son los que dominan más el idioma cuando finaliza el curso», añade.
Un alumno de Múnich, Stefan Lautenschlager, de 24 años, cuenta que está muy contento en Galicia, que vino a perfeccionar más el idioma y también porque su novia es viguesa. «Aquí la gente es muy amable y abierta, y eso me gusta», cuenta. Este alemán lleva desde el pasado septiembre en Vigo y a finales de este mes regresa a su país. Tendrá que volver a acostumbrarse a los hábitos de allí que, explica, son muy diferentes.
Heghine Kharazyan estudió español durante tres años en su país natal, Armenia. Y ahora se inscribió a este curso para perfeccionar todo lo que aprendió en años anteriores. «Me gusta mucho el español porque me parece una lengua muy musical», comenta. En cuanto a costumbres, dice que son muy diferentes. La que le parece más llamativa, y que en Armenia no se practica, es la famosa siesta española. Explica que en el curso dan clases de gramática y también de conversación y cultura.
Otra de las estudiantes del curso es una letona llamada Jane Stankuna. «Para mí era muy difícil el español, pero poco a poco voy aprendiendo, y esas dificultades desaparecen», comenta esta estudiante. Está muy contenta con el curso porque además de aprender, hacen excursiones todos juntos. Han ido a las islas Cíes, a Santiago, a Baiona y ahora irán a visitar Cangas.
El alemán Simon Tremkle lleva en Vigo desde septiembre. Está aquí con una beca Erasmus y estudia Económicas. El curso lo hace porque, como todos, quiere mejorar su nivel de español. «Una de las cosas que más me gusta de España es el contraste que hay entre el norte y el sur», explica. Además, le parece muy interesante el hecho de que halla lenguas cooficiales, como el gallego, el euskera o el catalán. Antes de que finalice su estancia en Vigo, aprovechará para disfrutar de la playa y realizar excursiones. La que más le gustó es la de Nerga.