Ofrecer servicios públicos para una población de más de 22.000 habitantes tiene un coste. En Ponteareas los números rojos no han dejado de subir, así que para remediarlo se han hecho algunos ajustes. Entre ellos, el cobro de impuestos que hasta ahora los vecinos desconocían, como el de la basura, el plan Madruga o los de ayuda a domicilio. En su caso, la rebaja de entrada de dinero de las licencias municipales no fue un detonante de la crisis, puesto que la paralización de su Plan General desde hace años les hizo depender poco de la entrada de ingresos a través del urbanismo. «Para el gasto corriente no tenemos problema porque es nuestra prioridad, aunque hay ciertas obras que se aplazaron porque las subvenciones también se han rebajado», apunta la edila de Facenta, Raquel Bautista. En la actualidad existe una deuda reconocida con la Seguridad Social de 1,5 millones de euros, además de las facturas pendientes con entidades como Sogama y FCC. «Intentamos estar al día con los proveedores, especialmente las pequeñas empreas. Lo fundamental es reducir gastos en todos los departamentos», recuerda la concejala.