Las Cabañas, en Peniche, y La Barxa, en García Barbón, eran los macrocentros de ocio adonde los vigueses acudían para bailar o practicar diferentes juegos recreativos
09 jun 2010 . Actualizado a las 11:45 h.A pesar de la guerra de Marruecos, tenebroso fondo especialmente para los más jóvenes, los años veinte fueron una década de prosperidad para Vigo. La guerra mundial se había presentado como una oportunidad que los empresarios vigueses supieron aprovechar y reinvertir en la ciudad. Había empleo, dinero y ganas de divertirse. El lugar preferido de los vigueses era Las Cabañas, «jardín de recreos», como se anunciaba este macro centro de ocio ubicado en la cuesta de Peniche. No era el único de estas características. En el lado opuesto de la ciudad, donde hoy se levantan las torres del Club Financiero, se hallaba La Barxa.
El sábado 7 de junio de 1924, Las Cabañas afrontaba su primer gran folión de la temporada de verano. Coincidía aquel día la inauguración del servicio de restaurante, que dirigían «los acreditados industriales» Elías López y Manuel Monroe. Para la ocasión, el parque, llamado así por la existencia de palcos cerrados a modo de cabañas, había sido engalanado. El cartel musical de la jornada combinaba gustos diferentes. Por un lado, estaría la Banda de Música Municipal de Vigo, agrupación desaparecida en los años ochenta. Y completaba el cartel una gran orquesta «con jazz band», dirigida por el maestro Brage. El folión se desarrollaría entre las ocho de la tarde y la una de la madrugada, cerrándose la velada con una vistosa tirada de fuegos artificiales.
Patinaje o bádminton
Pero Las Cabañas también tenía vida diurna. Durante los fines de semana abría ya por la mañana, ofreciendo la posibilidad de ejercitarse en patinaje, tiro al blanco, cróquet, badminton-clock, golf-quoits, bolos y el juego de la rana. La entrada al recinto costaba en junio de 1924 una pesetas y diez céntimos para los varones y sesenta céntimos para las mujeres. También había abonos para los meses centrales del año. La dirección del lugar se reservaba el derecho de admisión.
Si bien es cierto que los bailes se concentraban los fines de semana, Las Cabañas abría todos los días entre las tres de la tarde y las ocho de la tarde, con toda su oferta de juegos recreativos y deportivos, y con un precio menor en diez céntimos. El lugar era tan grande que incluso acogía novilladas humorísticas, conocidas como charlotadas.
Las Cabañas fue creado por Manuel Bárcena de Andrés, segundo Conde de Torre Cedeira, en 1923, en unos terrenos familiares ubicados en Peniche. Aunque el centro ofrecía servicio de restaurante, la dirección permitía a sus clientes llevar las comidas o meriendas de casa. La compañía de tranvías tenía servicio a diario con el centro recreativo hasta la una y cuarto de la madrugada, hora en la que cerraba.
Las Cabañas acogió numerosas exhibiciones deportivas, entre ellas, la protagonizada por el escalatorres portugués Néstor Lopes en 1926.