Los socialistas llevarán a cabo una nueva encuesta, la que consideran que será la más parecida a los resultados del 2011
16 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Primero fueron los socialistas catalanes y ahora todos los demás. El PSdeG está preocupado. Teme que las positivas expectativas electorales que apuntaron las últimas encuestas efectuadas en todos los grandes municipios gallegos se diluyan sin freno por culpa de la crisis y el efecto en la ciudadanía de las drásticas medidas que el Gobierno ha tomado para tratar de frenar el déficit público. «Como las cosas sigan así, las candidaturas del partido a las municipales se llevarán las tortas en la cara que a la gente le gustaría darle ahora al Gobierno central», dice lamentándose un dirigente socialista.
Pese al pánico electoral que los recortes económicos generan en la cúpula de los socialistas gallegos, sus responsables tratan de hacer cundir los mensajes de tranquilidad y para ello recuerdan que las últimas encuestas apuntaban una cómoda ventaja para mantener los gobiernos de las siete ciudades.
En el caso de Vigo, los sondeos habían dibujado una corporación con un equilibrio Gobierno/oposición igual que el actual: 14 frente a 13. Incluso, buscando más en detalle el reparto de actas de concejales, las respuestas analizadas en el trabajo demoscópico encargado desde la sede socialista de Santiago, apuntaban a un ascenso en dos escaños de la candidatura que encabezará Abel Caballero, a costa de igual numero de puestos del BNG, que así pasaría de los cinco actuales a solo tres.
Pero el panorama ahora es muy diferente al que reinaba cuando se llevó a cabo dicho sondeo. El aprovechamiento que el alcalde hizo del conflicto de la fusión de las cajas de ahorro empezará a diluirse progresivamente hasta el punto de que se da por descontado en el propio PSdeG que en mayo del próximo año ese asunto apenas reportara votos, sobre todo si se mantiene vivo el recuerdo de que el alcalde mostró siempre su oposición a la comunión de las dos entidades financieras, incluso si se realizaba de manera paritaria.
Pero mientras el tema de las cajas puede acabar por no dar ni quitar apoyos, la crisis y sus consecuencias sí que se considera que pueden tener un efecto de recorte de expectativas, sobre todo si los sindicatos despiertan y empiezan a salir a la calle como han anunciado.
Pero el PSdeG reitera su petición de calma y que se espere hasta septiembre, que será cuando se haga una nueva encuesta, con la que los socialistas creen que se dibujará un mapa electoral muy similar al que puede salir de las urnas ocho meses más tarde.
Vigo será en todo caso una de las ciudades donde el resultado de las elecciones municipales será más ajustado y donde la lucha electoral será más enconada. Hay indicios claros de que además la campaña será sucia. En ambos bandos se buscan papeles y pruebas para una guerra en la que los dos grandes partidos se juegan algo más que una alcaldía.
Para Alberto Núñez Feijoo sería una palanca de gran valor abrir una brecha en el municipalismo socialista precisamente en la primera ciudad de Galicia. Para el PSOE, Vigo puede ser el asa fundamental en la que agarrarse para controlar por primera vez la Diputación y evitar así que los populares reconquisten terreno perdido.