Los críticos de la Federación Vecinal piden al alcalde que abone de forma inmediata el convenio pendiente

VIGO

Las diecinueve asociaciones que integran el sector crítico de la Federación de Vecinos de Vigo declararon ayer que «a situación institucional entre a Federación e a alcaldía non é a desexable; non é lóxico nin propio que nestas alturas non haxa firmado un convenio coa Federación Veciñal e que non estea executado o anterior, pedimos que se abone de xeito inmediato o convenio pendente», exclamó el portavoz, Xabier Pérez, de la asociación Val do Fragoso. Advirtió que dentro de esas diecinueve asociaciones críticas, algunas de ellas han ejecutado el mismo nivel de reivindicación y fiscalización activa del gobierno municipal con independencia de quien estuviera al frente. Entienden las entidades que las relaciones exigen voluntad por ambas partes y que no la hay por ninguna de ellas, tanto por la presidenta de la Federación como por el alcalde. Aclaran que el movimiento vecinal resulta incómodo porque denuncia y eso produce nerviosismo, aunque es ajeno a esa disputa personal. A su juicio, esta situación no hace más que contribuir a la agonía de la Federación.

Recuerdan que la entidad discrepa o está de acuerdo con los gobiernos municipales en función de la respuesta que encuentren a sus demandas y admiten que a veces no existe sensibilidad institucional. Xabier Pérez reconoció la situación anómala existente en el Concello vigués y las dificultades para hacer llegar sus reivindicaciones, algo que, a su juicio, da la impresión de que le interesa a la presidenta, Elena González. Más personales fueron los ataques hacia ella dirigidos por el presidente de la Asociación de Vecinos de Saiáns, José Rey Gómez, quien llegó a emitir un diagnóstico sobre la marcha: «Eu son psicólogo clínico e hai paranoias puntuais». Responsabilizó a la presidenta de dejar una organización rota y dañada, que tendrá, que restablecer las relaciones con las instituciones. Sin embargo, arremetió contra asuntos que afectan a la Xunta como el hospital o los libros gratuitos de texto. Acusó también a Elena González de tener un comportamiento autoritario y caprichoso y de carecer de dignidad y tolerancia. «Os dirixentes da Federación e do goberno municipal teñen a obriga de chegar a un acordo», añadió tras advertir que la culpa no es solo de una parte.