Apoyo de vecinos que consideran la situación «racista», pese a que el inmueble estaba en suelo rústico
19 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Una familia de etnia gitana procedió ayer a derribar motu propio su vivienda, después de que una sentencia judicial le diese un plazo de tres meses para realizar la demolición. La casa, de unos setenta metros cuadrados, se encuentra en una parcela de suelo rústico adquirida legalmente hace unos años por Antonio Freitas, el padre de la familia, un hombre de 30 años casado y con dos hijos.
La ubicación de la casa a 25 metros de un monumento funerario prehistórico, la mámoa do Chan dos Touciños, de 6.000 años de antigüedad, motivó una serie de denuncias de un vecino a la oficina de urbanismo.
El juzgado había dado un ultimátum hasta el 21 de marzo para que el propietario, Antonio Freitas, la derribase. Acompañado por vecinos y familiares, el propietario vio ayer como una excavadora contratada por él mismo tiraba la casa, en la que residía junto a su mujer y sus dos hijos.
La casa había sido construida por el propio Freitas en el año 2005. El juzgado impuso una pena de 21 meses de prisión sustitutiva por el pago de una multa en el caso de que Freitas no ejecutase la sentencia.
Los propietarios de la vivienda estuvieron acompañados ayer en el derribo por un centenar de vecinos de la zona y familiares que se mostraron muy entristecidos por la pérdida del hogar de los Freitas Dos Anjos.
Antonio Freitas está convencido de que le denunciaron por motivos «racistas». Freitas señala que en Vigo hay muchas viviendas ilegales y no se derriban. «Sempre van contra os pequenos», comentaba una vecina. «¡Que injusticia más grande!» apostillaba otra. En Candeán se destacaba la bondad de la familia damnificada.