En la cúpula del PSOE sospechan que Caballero piensa en Carmela Silva para presidir el organismo provincial
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La actual corporación municipal viguesa es una de las de más bajo nivel político, intelectual y personal de las que se han sucedido en el Ayuntamiento desde las elecciones de 1979. A cualquier ciudadano le será harto difícil nombrar a más de cinco concejales y aún más complicado le será valorar positivamente su trabajo. El personalismo que domina el quehacer diario en los tres grupos ha impedido que la hierba haya crecido a la sombra de Abel Caballero, Santiago Domínguez o Chema Figueroa, entregados unos a tratar de aumentar el grado de conocimiento que de ellos tiene la ciudadanía para futuras citas electorales, y a ganar posiciones para sus formaciones, los otros, de cara también a los comicios del año que viene.
Conscientes de ese bajo nivel político de la corporación, los tres grupos barruntan propiciar unas listas electorales con más peso y versatilidad. En el caso del PSOE, donde nadie tiene duda de que la candidatura la confeccionará de cabo a rabo el actual alcalde, se intuye que podría tener un hueco prominente la ex concejala de Urbanismo y actual portavoz del PSOE en el Senado, Carmela Silva, a la que muchos ciudadanos podrían incluso confundir con la labor municipal, dada su reiterada presencia en la ciudad en todo tipo de actos de la alcaldía.
En la dirección gallega del PSOE no descartan que Caballero esté barajando dicha posibilidad y la identifican rápidamente con dos probables intenciones del regidor. La primera sería la de ir preparando su sucesión, dado que el político ponteareano tendrá 69 años en el momento de las elecciones municipales del 2015. Y la segunda estrategia del alcalde, según apuntan sus propios compañeros de partido, sería la de proponer a Silva para presidir la Diputación de Pontevedra. En las elecciones de hace tres años los socialistas se quedaron sin el sillón que ocupa Rafael Louzán por apenas 200 votos en Cerdedo, pero ahora incluso lo ven más fácil al quedarse O Condado sin un escaño en beneficio del Baixo Miño. Por ello, cuando puede que por primera vez haya un socialista dirigiendo la Diputación, Caballero quiere que sea de Vigo, por lo que ya intentó sin éxito que Carmela Silva ostentase la secretaría general de los socialistas pontevedreses para ir preparando el camino hacia el sillón principal del organismo provincial.
Pero aunque el PSOE, apoyado por el Bloque, llegase a acabar con la era Louzán, Caballero tendría que librar una batalla cruenta en su partido por lograr la presidencia de la Diputación. En el aseguran que fuera de Vigo suscita tan pocas adhesiones en el PSOE que le sería prácticamente imposible designar él al candidato a presidente provincial. Es más, advierten que llegado el caso habría guerra e intensa, aunque temen que una orden superior pudiera acabar dándole a quien él designe el cargo. Por ello se apela a la democracia interna, pero también saben que Caballero ni olvida ni perdona a los que un día le osaron plantar cara. Mientras las urnas no hablan el PSOE prepara en todo caso otro episodio bélico, con Louzán como pieza a batir. Están llenando informes otra vez con la intención de ponerlos en circulación en su momento, por lo que se intuye que la campaña de las municipales todavía será más dura y sucia incluso que la de las pasadas autonómicas.