Parados, sin techo y víctimas de la crisis colapsan el restaurante «para pobres» de la calle Brasil

VIGO

Más de 160 personas formaron ayer fila para poder comer caliente en el «restaurante para pobres» ubicado en el centro de la ciudad. La crisis económica ha aumentado el número de comensales que todos los fines de semana almuerzan en el antiguo Chicote, hoy transformado en un establecimiento de hostelería gratuito para las personas con menos recursos.

«Abrimos en el mes de marzo y en los últimos tiempos estamos viendo cómo aumenta el número de personas que vienen por aquí», señala Silvia Montes, una educadora social que trabaja en Sanitas y que es la encargada. En el comedor todos son voluntarios, como la cocinera, Marisol Padín. Trabajó en el hostelería y entre semana se dedica a la limpieza de casas. Ayer elaboró unos suculetos espaguetis y una carne guisada con patatas junto con media docena de cocineros y camareros, voluntarios como ella. «Me dedico a esto los fines de semana porque no me gustaría estar como ellos. Hay que ayudar al que lo necesita».

Y los que lo necesitan son cada vez más. Mientras en las altas esferas se discute sobre fusiones bancarias en la calle Brasil se espera con paciencia el turno para comer caliente. Pero incluso hasta este resturante para pobres no sería posible sin el apoyo de las cajas de ahorros. «Nuestra principal fuente de financiación es la obra social de Caixanova», explica Silvia Montes. Pero, además, hay otros patrocinadores como la Diputación Provincial y la Concejalía de Bienestar Social del Ayuntamiento de Vigo.

El que reparte los números en la cola del hambre es Iago Suárez. El juez le condenó a trabajos sociales y está cumpliendo la condena tan a gusto. «Es el mejor comedor que hay en la ciudad», asegura Iago. «Se sienten acogidos, les ayudamos emocionalmente» relata este joven, que se declara muy enamorado de su novia.

Centro de inclusión social

Una de las que aguarda su turno en la cola es Marisol y su marido, que está enfermo. «Ahora hay muchas personas que estamos aquí por la crisis». Marisol tiene una excelente dicción y explica que el restaurante que gestiona la asociación, Vida Digna, funciona «bastante bien. Ofrece, además de comida servicios de higiene, de integración»

Marisol es una de las promotoras de la Red Galicia Sur. Considera que es urgente la puesta en marcha de un centro de inclusión social en la ciudad. «No tiene que ser un mero albergue sino mucho más»