La lucha contra la fusión de las cajas es planteada en el PSOE como un arma electoral puesta a disposición de sus peones
17 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hace unos meses el entorno del alcalde de Vigo llegó a la conclusión de que levantar la bandera del localismo podría depararle una mayor rentabilidad electoral incluso que las obras de las humanizaciones que tanto rédito dieran a su predecesora en el cargo. El cambio de color en el Gobierno de la Xunta propició que las decisiones de Núñez Feijoo empezasen a ser aumentadas por la lupa local, buscando agravios y desaires para proyectarlos ante los ojos de la ciudadanía, aunque el nuevo Ejecutivo no haya hecho más que repetir la anterior falta de apuesta en sus inversiones por la ciudad. La depuradora, la Ciudad del Mar, la Ciudad de la Justicia y el nuevo hospital se convirtieron en los primeros misiles lanzados en la batalla de Vigo, en la que Abel Caballero no dudó en abrir en su propio partido para librar un combate, que perdió, por la hegemonía de la estructura provincial del PSdeG.
Pero ninguno de esos argumentos sirvió para movilizar opinión como lo está haciendo la controvertida fusión de las cajas de ahorro. El alcalde ha visto como en esa cuestión sí que ha logrado sumar adeptos, y más por la vía del sentimiento que de las razones, lo que electoralmente puede se incluso más rentable.
La última encuesta elaborada por el PSOE estatal en las principales ciudades españolas le ha dado todavía más ánimos para recrudecer su pugna, al situarse ya a la altura de Corina Porro en intención de voto, según apuntan desde Ferraz.
Pero para no dejar que la tensión dialéctica decaiga, Caballero y su entorno no han dudado en echar mano de los sectores más afines de su partido para seguir agrandando el atrezo bélico. Las desconocidas organizaciones dispuestas a ocupar la primera línea de batalla se nutren así de viejos afiliados socialistas, como en el caso de Vigo por Vigo con el militante del partido y presidente de la asociación de Sárdoma, o el yerno de la histórica Carmen Giráldez, Mucha, o en el de Así Vigo, del antiguo ugetista y ex líder del PSOE de Tui, José Alonso Pérez, además de otros integrantes del sindicato hermano de los socialistas. Dicha circunstancia hace que desde el propio partido se identifique al concejal y ex sindicalista Santos Héctor como uno de los principales muñidores de la repentina militancia antifusión, así como del movimiento interno que en el seno de las asociaciones de vecinos se fragua contra la directiva de la Federación vecinal.
No hay crítica a la alcaldía que no cuente con contestación organizada desde dentro del PSOE o la misma alcaldía, apelando siempre al viguismo como bandera, siguiendo el mismo guión pujoliano de que el que osase meterse con el president se convertía automáticamente en enemigo de Cataluña.
El último ejemplo surgió esta misma semana a raíz de la polémica concentración de adjudicaciones vivida en Vigo al amparo del Plan E. La crítica lanzada desde la patronal del sector se cobró la primera baja en la organización de los constructores, precisamente de una empresa íntimamente relacionada con parte del staff del alcalde, cumpliéndose así la máxima de que al enemigo, ni agua.