La recalificación, una operación ya experimentada en la vecina Refrey y en la extinta GEA
VIGO CIUDAD
Bernardo Alfageme es una sociedad propietaria de cuatro fábricas, en Vigo, Vilaxóan, O Grove y Ribadumia. Ante el desnivel existente entre ingresos y gastos la empresa se plantea cerrar la planta de Vigo y otra factoría, de manera que continúen las otras dos.
El propietario, Juan Lago, consiguió que el Concello de Vigo, le recalificase los terrenos de la fábrica de Tomás Alonso. Aunque ahora el edil popular Figueroa ha recriminado al equipo de gobierno la recalificación calificándola de pelotazo lo cierto es que el propio PP comenzó con la tramitación urbanística que posibilita que unos terrenos industriales pasen a ser residenciales.
La empresa tiene 137 años
La empresa nació en 1873. El edificio de la fábrica está protegido por lo que hay que preservar la fachada. El plan urbanístico prevé que los 13.000 metros de suelo industrial de la fábrica puedan convertirse en 44.877 metros cuadrados de suelo urbano no consolidado con uso residencial y comercial. En la superficie se podrán construir unas 280 viviendas y un centro comercial de dos plantas y un museo de la conserva.
El valor del suelo de la fábrica actualmente es de unos 35 millones de euros. Juan Lago, según el comité de empresa, es socio de la empresa constructora Feyju que ya construyó en los terrenos de la antigua fábrica textil Regojo en Redondela. Cerca de Alfageme se alzan las viviendas en los antiguos terrenos de Refrey, otro de los emblemas industriales de Vigo que se convirtió en pisos.
«Lo que está pasando en Alfageme se parece a lo del Grupo de Empresas Álvarez, una serie de directivos que se llevan mucho dinero y una empresa que desaparece para ser recalificada y convertida en viviendas», opina Herminia Caride. Pero las circunstancias actuales no son favorables a las ventas inmobiliarias.
Charo González Quintas, que lleva 30 años trabajando en la empresa recuerda con nostalgia los tiempos en que «don Braulio dirigía la empresa. Entonces te abrían todas las puertas en Vigo». Luego vinieron las divergencias familiares y la empresa pasó a propiedad de Inversiones Loureda que compró la compañía a la familia Alfageme en 2006.