Dice que las mujeres son más quisquillosas que los hombres, y prefieren los dientes blancos y pequeños. De su laboratorio en Vigo salen cada mes cien prótesis removibles
14 dic 2009 . Actualizado a las 12:05 h.Xulio Vázquez No es lo mismo ser de buen diente que tener una buena dentadura. Desgraciadamente, caen antes que la simiente. Tal vez por ello se dice que Dios le da pan a quien no tiene dientes. Además, al pasar de la edad, ya no vuelven a nacer por mucho que se espere. Menos mal que hay protésicos dentales. Nos pueden devolver la sonrisa más radiante. José Cayetano Martínez (65 años) lleva en este oficio casi desde que tenía uso de razón. «De nuestro laboratorio salen cada mes cien dentaduras postizas», afirma. «En la Navidad hay que reparar muchas dentaduras por el turrón y el marisco. Porque le entran como si tuviesen dientes naturales», añade. -¿Como fueron sus inicios? -A los doce años, en Buenos Aires, trabajando con mi hermano mayor. Soy natural de Redondela, pero habíamos emigrado toda la familia a Argentina. Curiosamente, él ya tenía un laboratorio de prótesis dentales en Vigo, pero cruzó el charco para hacer allá lo mismo. Además de trabajar, también me diplomé en la facultad de Odontología de la capital argentina. Mi hermano se jubiló y yo sigo al frente del laboratorio. -¿En qué consiste su oficio? -Fundamentalmente, en trabajar para los odontólogos. Nosotros confeccionamos las prótesis de acuerdo con los moldes que ellos nos han facilitado. Pueden ser removibles o postizas y fijas (también se incluyen los implantes).
-¿Quién lleva más trabajo?
-En los implantes, el odontólogo tiene mucho trabajo, porque puede estar hasta tres horas con el paciente. A nosotros nos lleva un par de días, dado que es preciso repartir los tiempos. Primero hacemos una prueba de metal, luego otra de bizcocho y, después, se termina. Asimismo, arreglamos las prótesis viejas. -¿Qué materiales emplean? -Cerámica pura, porcelana sobre metal y circonio. Este mineral tiene una altísima resistencia, óptima biocompatibilidad y alta translucidez. Permite la realización de restauraciones sin metal. -¿Quién gana más: ustedes o los odontólogos? -Ganan más los odontólogos. Nosotros necesitamos trabajar para muchos dentistas. -¿Solo hace piezas para Vigo? -Para toda Galicia. -¿Hacía más dientes en Argentina o aquí? -Hubo una época en que se trabajó bien. Pero el gráfico era de dientes de sierra, mientras que aquí es más uniforme la demanda. -¿Mejor un buen traje o una buena dentadura? -Una persona que vaya bien trajeada, si le falta alguna pieza dental y es muy visible, mejor que no abra la boca. -¿Una prótesis necesita igualmente de la higiene? -Por supuesto, porque el sarro la puede arruinar, incluso la oscurece. -¿El tamaño importa? -Mucho. No hay dos bocas iguales. Una vez en el rastro vi dentaduras y me dijo el dueño que las compraba alguna gente para usarlas cuando se le rompían las que tenían. Eso es una barbaridad, porque les estropea la boca. -¿No se pueden alquilar? -No se hacen para ese fin. -¿Todas llevan las mismas piezas? -Las completas llevan 28 piezas (catorce arriba y otras tantas abajo). No se cuentan las del juicio, porque normalmente no se usan y tienden a desaparecer incluso en el ser humano. -¿Cuál es el tamaño ideal? -Mediano, sobre 1,5 o 2 centímetros cada pieza dental. -¿Cuánto tiempo hay que esperar por una prótesis? -Sobre diez días. Pero, si es fija, de dos a tres semanas. -¿Por los dientes se sabe si una persona es pudiente? -Lo sé por el material utilizado, si se trata de oro o circonio, que son los más caros. -¿Pero ya no se llevan los dientes de oro? -Se trata de la estructura y luego se recubre con la cerámica. Antes se utilizaron mucho en Galicia, como muestra de poder económico. Todo el mundo quería lucir uno o dos caninos de oro. -¿Tienen mejor dentadura los negros o los blancos? -Les brillan más a los negros, pero no son ni mejores ni peores. -¿Hace más para hombres o para mujeres?
-Más para mujeres. -¿Son muy quisquillosas? -Bastante. Se necesitan muchas pruebas, porque los quieren a su gusto. Ellas los prefieren blancos, pequeños y derechos. Aunque pueda ser antiestético, pues el color tiene que ir con la tez de cada persona. Hay más de veinte tonalidades distintas. -¿Hay gente que los pierde?
-Sí. A alguno hasta le cayeron por una alcantarilla, mientras que otros no saben dónde los dejaron. Luego hay que volver a hacérselos.