Una indemnización de 58 euros por recibir un puñetazo

La Voz

VIGO

La mayoría de las conductoras ya tenían experiencia con autobuses, pero todas tuvieron que pasar un examen práctico y otro teórico para lograr que las contratasen. Una de las preguntas del test era: «¿Cómo actuarías si un usuario te insulta?». Respondieron: «Pacientemente y con educación». Así se explica que las hayan aprobado y con buena nota.

Precisamente paciencia es lo que necesitan para soportar los improperios de una minoría de usuarios, que descargan su mala leche con los conductores, por el simple hecho de llegar unos minutos tarde a la parada. Ellas tampoco están a salvo.

«Es mujer contra mujer y a veces nos llaman de todo. Te preguntan por una determinada línea, se la indicas y te dicen que eres una mentirosa. Incluso si le dices que el próximo autobús viene detrás, tampoco te creen. Hasta hay quien se irrita si le devuelves muchas monedas en el cambio», afirma Paula. Pero también lo corroboran las demás conductoras. «Suele ser alguna mujer de mediana edad», recalcan.

En una ocasión, una automovilista que iba delante, pese a ser la infractora, ni corta ni perezosa, se bajó del coche, acercándose velozmente a la ventanilla del autobús para propinarle un puñetazo a otra conductora. La autora de la agresión, según una reciente sentencia, tuvo que pagar una multa de 180 euros y 58 más de indemnización.