El concurso de tapas, que empezó como un experimento en el 2006 con once bares y la idea de dinamizar el barrio antiguo vigués, ha conseguido este año duplicar el número de participantes. A partir de hoy y durante un mes serán 21 los establecimientos que ofrezcan tapas a sus clientes con precios que oscilan entre uno y tres euros. La degustación podrá hacerse a mediodía o por la tarde de lunes a viernes, aunque no existe una hora concreta. De hecho, algunos locales tienen intención de despachar su especialidad hasta las diez de la noche, mientras que otros lo harán hasta que se agote el producto.
La novedad de esta edición será la existencia de un cartilla, impresa en el interior del folleto informativo de los locales participantes, en la que se irá sellando cada recuadro a medida que los clientes recorren los bares.
Las personas que consigan sellar la totalidad de los 21 recuadros correspondientes a cada establecimiento y voten por la mejor tapa podrán participar en el sorteo de un cheque-compra por valor de 300 euros y un fin de semana en un balneario.
Los usuarios que solo completen una docena de recuadros participarán en el sorteo del balneario.
Los ganadores se darán a conocer tras la decisión de un jurado, que estará integrado por representantes de la Federación Provincial de Hostelería de Pontevedra, la Asociación Provincial de Sumilleres, la tenencia de alcaldía, la asociación de comerciantes y empresarios del barrio antiguo Vigo Vello, prensa y el voto popular emitido a través de las cartillas.
El primer premio constará de un diploma y un fin de semana en un balneario, mientras que los dos siguientes se tendrán que conformar con el diploma.
Entre las suculentas tapas que los bares y restaurantes del Casco Vello ofrecerán al público figuran especialidades con nombres tan atractivos como flor de otoño, mousse de bacalao con brocheta americana, tornillito de verano, o piquito, lo que promete más de una sorpresa.
Otros, por el contrario, son lo suficientemente explícitos como para saber de qué se trata: paté de olivas con queso de cabra y aceite de albahaca, ensalada de arroz vegetariana, langostinos a la lima o milhojas de berenjena con mousse de foie. En ocasiones la especialidad lleva el nombre de la casa.
El pasado año el premio recayó en la Creperíe do Mar, situada en la calle Real y regentada por Hervé, un francés afincado en Vigo, a quien el galardón le dio gran popularidad.