«Mi receta para que esté tan bien a los 91 años es beber cerveza con moderación»

Xulio Vázquez

VIGO

No le tiembla el pulso y hasta se puede permitir el lujo de conducir sin gafas a sus 91 años. Acaba de renovar el carné de conducir y obtuvo el calificativo de apto sin el menor problema. Aurelio Pérez García es uno de los conductores más longevos de España en activo. Nació en una fecha muy señalada: Día de Reyes de 1918. Un año en el que estalló la Primera Guerra Mundial. Se hartó de mili, porque a los 18 años fue reclutado forzoso por el bando franquista para la Guerra Civil. Era de la quinta del 39 y, al final del conflicto, aún tuvo que cumplir con el servicio militar. Incluso estuvo a punto de que lo enrolasen en la División Azul, con motivo de la Segunda Guerra Mundial. Pero sigue dando guerra, porque es una persona muy activa. Espera conservar sus folgos para cuando cumpla un siglo, por si tiene que apagar las cien velas. «Nunca fui de bares, pero mi receta para que esté tan bien a los 91 años es beber cerveza con moderación. Tiene vitaminas, aminoácidos... Es muy sana», afirma. -Si todo el mundo fuese como usted, los médicos no harían falta. -(Risas). Solo sufrí una operación de hemorroides. -¿Utiliza mucho el coche? -Lo uso sobre todo por las mañanas, porque mantengo una gran actividad, a pesar de estar jubilado. -¿Cuánto tiempo conduciendo? -Algo más de medio siglo. -¿Multas? -Por alguna infracción leve, como estar aparcado en doble fila en un momento dado. -¿Es natural de Vigo? -Sí, nací aquí. La familia de mi madre descendía de Ourense y la de mi padre eran maragatos (León). -¿Tiene familia? -Sí. Tengo tres hijos, nueve nietos y ocho bisnietos. Aún vive mi esposa. Es más joven que yo. -¿Recuerda cómo pasó la luna de miel? -Fue en un tren de vapor camino de Madrid. Tardamos en llegar casi 24 horas. -¿Fue al frente en la Guerra Civil? -No tuve que disparar, porque estaba en la retaguardia al frente de una compañía de automovilismo. Le suministrábamos los vehículos a los de la primera línea. -¿A qué se dedicó? -Llegué a jefe administrativo de un fábrica de cervezas de Vigo, que estaba en la calle García Barbón, donde se encuentra hoy día el Club Financiero. -¿Cuánto tiempo desempeñó su labor profesional? -Fueron 59 años, aunque no me dejaban jubilar. Me regalaron una placa y un reloj suizo de oro, valorado en 250.000 pesetas, del año 1984. -¿Tuvo alguna vinculación con el deporte? -Fui directivo del Celta en la temporada 1957-59. Entonces, todos los extras de los desplazamientos los pagábamos los directivos de nuestro bolsillo. También presidí la Federación Gallega de Ciclismo desde 1945 hasta 1962. Organicé la Vuelta a Galicia y a O Ribeiro. Traje a ciclistas de la talla de Bahamontes. Apoyé y seguí desde sus inicios a la familia de Rodríguez de Ponteares, entre ellos a Delio. -¿Algún cargo político? -Solo desempeñé el de cónsul de Checoslovaquia en Vigo. Fue debido a que trabajaba en la cervecería y en Moravia había el mejor lúpulo. Pero, al invadirla Hitler, se acabó. -¿Qué se trae entre manos? -He patentado un subproducto para alimentar el ganado, hecho de la levadura de cerveza. Ahora, quiero probarlo con los peces en una piscifactoría.