Portugal tenía razón, el AVE Vigo-Oporto es ancho de más

VIGO

Fomento reconvertirá ahora todo el trazado desde Ferrol para equipararlo al tendido europeo, como urgía el Gobierno luso

07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Si todo se hubiese hecho como se había anunciado en 1995, Vigo y Oporto estarían hoy separadas por tan solo una hora de tren rápido, tiempo justo para repasar el catálogo de Ikea. Los Gobiernos de los dos países se habían dado entonces 14 años de margen para que Galicia y Portugal tuviesen su AVE entre Ferrol y Lisboa y subir al carro de la modernidad unas relaciones transfronterizas resistentes incluso a la clase política. Pero como es evidente, 5.040 días y sus noches no han sido suficientes siquiera para que se haya movido ni una sola piedra para dicho proyecto entre el norte de Oporto y el sur de Vigo.

Desde el 2006 la nueva fecha elegida para poner en marcha el tren entre ambas zonas es la del 2013 y aunque ahora la Comisión Europea vigila que el proyecto se ponga en marcha como muy tarde a principios del año próximo, o retirará los 244,14 millones de euros que asignó al proyecto, un nuevo cambio se cierne sobre el último calendario aprobado para el AVE luso-galaico.

Portugal ya lo advirtió en noviembre del pasado año y este periódico lo contó, cuando la secretaria de Estado de Transportes, Ana Paula Vitorino, evidenció su malestar por la despreocupación española respecto al ancho a dar a las vías del moderno tren. Pensado y construido en ancho ibérico -en desaparición- el tren rápido del Eixo Atlántico tendría que ser sometido a una reconversión al poco de su entrada en funcionamiento, para dotarlo de un ancho europeo con el que poder enlazar con el resto de la red del AVE peninsular. Portugal ha insistido hasta la saciedad para saber cúando se llevaría a cabo ese cambio. De esa fecha dependería el volumen de su inversión en material rodante, vías, trenes de ancho variable y el calendario de tramos anexos como el del Sá Carneiro o el del puerto de Leixoes, porque lo que haga España condiciona las características del tren luso, de ancho ibérico como el español.

Las dudas y las advertencias portuguesas no sirvieron de nada y tanto Magdalena Álvarez, como Emilio Pérez Touriño e incluso Abel Caballero restaron trascendencia a esa circunstancia, asegurando que el cambio era una mera cuestión técnica, solucionable incluso en poco más de un mes, atribuyendo a alarmas falsas y sensacionalismo las noticias sobre el enfado luso. Ahora resulta que no es como ellos decían. José Blanco no dio crédito al conocer que el debate sobre el ancho de vía había sido un tema secundario tanto para sus antecesores como para sus compañeros de partido en Galicia. Por ello, tras calificar la situación creada en el AVE del Eje Atlántico como «otro embolado», el ministro gallego ordenó empezar a cambiar el ancho del tren aún no estrenado, porque para el socialista, según ha dicho, esta no es una cuestión menor, ni puramente técnica, como dijo la propia Magdalena Álvarez en su última visita a Vigo con el asentimiento de Caballero, a los que no le parecía relevante que el AVE luso-galaico naciese en igualdad de condiciones a los del resto del Estado.