Un total de cinco personas sin techo han fallecido ya en la ciudad en lo que va de año. Cinco personas con nombres y apellidos. Son Eduardo, José, Eugenio, Tomasa y recientemente Susana. Los cinco vivían en la calle y es probable que el frío del día y de la noche acelerara su proceso, según explicaba un manifiesto leído ayer en su memoria.
En un acto organizado por el Grupo de Autoapoyo Imán y otros colectivos en la puerta de Cortefiel, donde falleció Eduardo, quedó claro que todas estas muertes son prematuras y se producen en unas circunstancias de mucha soledad, enfermedad e inseguridad. El documento dejó claro que la esperanza de vida de estas personas se reduce en veinte años y que la oferta de camas asistenciales en Vigo es insuficiente.
Propuso crear un observatorio municipal que cuantifique el número de personas sin techo y las condiciones en las que viven y que estas personas sean atendidas de forma inmediata en las urgencias sanitarias, así como una ventanilla única para reducir al máximo la burocracia.
También reclamó el 25% de las viviendas sociales del ámbito municipal para las personas sin techo, que se ofrecerían en régimen de alquiler con precios adaptados a su situación personal. Y por supuesto, urgió a la puesta en marcha urgente de un albergue público en el primer trimestre de este año, sin fases y con un proyecto y presupuesto claro. Entre tanto, el manifiesto sugirió que se pague el alojamiento, en especial a los más enfermos.