En su peluquería cuenta también con clientas gallegas, además de las africanas
25 nov 2008 . Actualizado a las 11:49 h.La mujer africana suele derrochar en su tocado personal una extraordinaria fantasía. Una buena prueba de ello son las variadas y originales formas de peinarse porque constituyen un arte y una singular concepción de la estética ornamental. Tida Drame (29 años) es natural de Kolda (Senegal) y toda una experta en peinados africanos.
Lleva siete años y medio viviendo en Vigo. Pero no necesita recurrir a la memoria de África para poner en práctica los amplios conocimientos que tiene de peluquería. «En Vigo hago las mismas trenzas que en Senegal», afirma con una sonrisa. Atiende en África Boutique Tida (en el número 6, bajo, de la calle Sanjurjo Badía). Además de realizar las labores de peluquera, vende productos africanos. También tiene otro espacio para locutorio, y facilita a los inmigrantes el envío de dinero a los familiares. Para ello cuenta con la inestimable ayuda de su marido Augusto Simao.
Tida pertenece al seno de una familia numerosa, compuesta por diez hermanos (seis mujeres y cuatro varones). Dice que ella es de las de mediana edad. Abandonó su país a los 21 años para emigrar con su marido en busca de un mejor porvenir.
En Senegal tenía una peluquería y contaba con muchas clientas. «La mayoría venían para que les hiciesen trenzas porque se llevan mucho en casi todos los países de África, aunque aquí también hay cada vez más gente que le gustan», explica.
La diferencia entre hacerlas en Senegal o en Vigo está en el salario porque aquí puede ganar hasta cinco veces más y así le puede mandar de vez en cuando algo de dinero a su familia.
Dice que su padre era vendedor y que también cultivaba unas tierras que tenía. «Cosechaba cacahuetes y trigo. Yo le solía ayudar en algunas tareas», señala. Asimismo, disponían de algunos animales domésticos: vacas, gallinas y corderos. «No sabría ordeñar una vaca porque era mi padre quien lo hacía», afirma sonriendo.
Matrimonio
A los 19 años contrajo matrimonio con su actual marido, con quien ha tenido un hijo, unos años después en París, donde vivieron antes de instalarse definitivamente en Vigo.
Resume su estancia en la capital francesa diciendo que «yo también hice trenzas, pero no tantas como aquí, y muchas menos de las que hacía en mi país de origen». Su esposo aún trabajo un tiempo en la recogida de la fruta en Cataluña, mientras su esposa había regresado a Kolda. Pero pronto fue a su encuentro para poner ambos destino a Vigo.
Tida cuenta en su tienda con distintos productos relacionados con la peluquería y la estética. Además de crema corporal y jabones, indicados contra el picor en la piel, dispone de otras para erizar el cabello o bien para dejarlo liso. «El pelo queda más suave y es más fácil de moldear», señala.
Refiriéndose a sus clientas, asegura que «no son solo africanas porque también vienen muchas extranjeras de otros países, y cada vez cuento con más chicas gallegas». Además de las trenzas, les hace extensiones u otro tipo de peinado, según lo que demanden las que acuden a su peluquería.