El estudio de la parte más visible del cuerpo no se reduce a enrojecimientos y manchas, influye en nuestras relaciones sociales; ahora también se trata por Internet
13 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Es nuestra fachada. La piel es mucho más que un órgano. Nadie ve el corazón, el cerebro o el hígado. No sabemos si son bonitos, si tienen manchas o si están arrugados; nos da igual su apariencia. Pero la piel es mucho más, es un órgano de relación, como explica el coordinador del servicio de dermatología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), Ander Zulaica. De ahí que su trabajo vaya mucho más allá de detectar patologías y curarlas: «Hay problemas de piel que, aunque no hagan tanto daño a la salud física, sí producen un daño psicológico en las relaciones sociales, personales, sexuales..., muy importante».
Eso no quiere decir que en dermatología no haya enfermedades físicas. Crecen los problemas de piel y los tratamientos son más complejos. La psoriasis, los eccemas, la dermatitis atópica y el acné son las patologías más tratadas en la dermatología de Vigo.
Pero los cánceres cutáneos también suponen una proporción importante de la actividad del servicio. La mayor parte de ellos son tratables, dice Zulaica. Porque la mayoría no son melanomas, sino carcinomas, que no producen metástasis. Para ellos hay varios tratamientos. Uno es la crioterapia, que congela la piel con nitrógeno líquido para destruir el tejido. Se consigue una buena recuperación de la piel, en la que puede quedar una pequeña mancha blanca.
Otra de las técnicas más avanzadas es la terapia fotodinámica. Se impregna la piel con una sustancia y luego se irradia con luz. Se acaba matando el tejido y así se eliminan lesiones precancerosas o tumores cutáneos.
Servicio unificado
El servicio, unificado hace un año y medio en el centro de especialidades de Coia, cuyas instalaciones mejoraron, pasa hasta 30.000 consultas al año.
Tiene en marcha la teledermatología. Cuando el médico de familia ve a un paciente, puede enviar al dermatólogo fotos y alguna indicación con los síntomas. El especialista hace una primera valoración y, si el caso no reviste gravedad, aconseja un tratamiento al médico de atención primaria. Cuando la cosa no está clara, pide que se remita al paciente. Cada día se trata a unas cinco o seis personas gracias a este sistema, que consigue aliviar las esperas para las consultas. Se hace gracias a un sistema informático específico; la protección de datos no permite usar el correo electrónico.